Saramago) haya convertido el país en un inmenso burdel a su servicio, y que aún le voten con amplia mayoría. Proxenetas al poder. Manda cojones.En España el ultraderechista Mayor Oreja es el que más votos ha sacado. A la derecha del PP no hay nada, no hay votos, porque entre Mayor Oreja y Esperanza Aguirre no han dejado hueco ni para una tarjeta de visita colocada de perfil.
Y están los neotránsfugas de UPyD, los de Rosa Díez, que usó al PSOE durante años para medrar, y desde allí declararse reinona de la fiesta. La verdad es que Rosa Díez me cae mal, pero mal mal, de modo estomagante. Peor que los del PP, que ya es mucho decir. Es como Joseph Piqué, Jorge Verstrynge, Eduardo Tamayo, María Teresa Sáez y las alcaldesas de Marbella, todos juntos reencarnados en una sola. El transfugismo hecho religión. La última vez que la cité en este blog, los becarios de UPyD entraron a saco de modo anónimo a defender a su jefa. Esta vez no será así, porque el blog es mío, y voy a sentir placer al borrarles, plis plas, según vayan escribiendo. Como matar moscas. El que quiera peces, que se moje el culo: Que escriban su blog y canten avemarías en su casa. Luego, dentro de unos días, os haré el recuento: tantas bajas. Qué pérdida de tiempo.
El Psoe tampoco va muy lejos. Cada vez menos. La primera vez que me decepcionaron fue cuando entraron en la OTAN (aún recuerdo la campaña "OTAN, de entrada no", en la que Antonio Gala estuvo muy a la izquierda del Psoe). Luego Felipe González defendió la inmunidad de Pinochet, solo por joder a Garzón, aunque también para defenderse a sí mismo por aquello del corporativismo. Al mismo tiempo dejó agonizar al Sahara y al Frente Polisario, esa vergüenza colonial que heredamos de Franco y dejamos secuestrar por Hassan II y la Marcha Verde. Esa fue la penúltima, pero la previa a todas es la familia real, reinstaurada por el Caudillo bajo el juramento a los Principios Fundamentales del Movimiento, y aceptada por
casi todos los partidos en silencio resignado, como las almorranas. También es verdad que el Psoe, el de ahora y el de antes, ha dado algunas alegrías, como la ley del divorcio, la del aborto (ninguna de las dos las tocaron los fariseos católicos del PP cuando estuvieron en el poder) y la de los matrimonios gays, entre otras.Los nietos de Franco, unidos a los capitalistas carniceros y a los Legionarios de Cristo (no son tres grupos distintos, tan solo es pura esquizofrenia) tapizan con piel de buey manso las butacas del PP, y sacan la pistola cuando alguien les habla de cultura.
Izquierda Unida se suicida sola. Más vale no conocer sus luchas internas, porque simplemente me deprime tanta mezquindad.
Con todo y eso, esta vez fui a votar. Y como mi opinión ahora no importa, porque no voy a influir en nadie (las urnas cerraron) puedo decir que voté a Alfonso Sastre. Sabía que no iba a salir, pero por los pelos. También sabía que un solo representante no haría gran cosa entre 750 eurodiputados escorados a la derecha, pero tenía la lejana esperanza de que fuera como el diputado del partido Pirata sueco: una voz disonante en la Europa aburguesada. Alfonso Sastre me gusta como dramaturgo, como cuentista (tiene unos cuantos cuentos cortos de terror magníficos), y como escritor comprometido. Él ya era antifranquista con Franco, cosa que no pueden decir el noventa por ciento de los demócratas "de los de toda la vida". Y ni es de ETA ni de la madre que los parió. Sastre nació mucho antes que todas las pirañas de ETA, y ni Franco ni los descerebrados de kale borroca le pueden manejar. Solo hace falta tener un poco de memoria histórica para no confundir a Luis Aguilé con Joan Manuel Serrat.
Lo fácil es ser franquista con Franco, monárquico con Juan Carlos, católico el día de la boda, de izquierdas a la hora de pedir libertades propias y servicios sociales, y de derechas a la hora de restringir las libertades ajenas y rebajar los impuestos.
Hay en Europa muchos tránsfugas mentales, relativistas de salón, tuertos por comodidad.
Creo que esta es la primera vez que escribo un post político. Pues ya era hora. Y la primera vez que borraré todos los comentarios que me toquen los huevos: este no es un panel de información pública, sino mi blog.

























