jueves, 4 de septiembre de 2008

Lidia04

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Lidia03

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

martes, 2 de septiembre de 2008

Lidia02

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Lidia01

CAPÍTULO 1

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

viernes, 29 de agosto de 2008

Cuenta atrás para la nueva novela

El próximo lunes, 1 de septiembre, empezaré a escribir la nueva novela con el personaje de Lidia aquí, en este blog, días tras día.

Espero que salga mejor, incluso, que la de "120 kilos" que algunos/as leísteis en abril y mayo de este mismo año.

Mientras tanto, desde hace ya 15 días estoy con la construcción de la estructura, argumento, personajes, espacio, tiempo y tono.

Lidia contará, en primera persona, la historia de un viaje iniciático.

Espero que os guste.

martes, 19 de agosto de 2008

Mendigo

La idea fue del Gangas, sí, sí, el hijoputa ese que trabajaba de conserje en Hermanos Miralles, el que decía que su abuela le iba a dejar una pasta en herencia, qué cabrón, si nos conocemos todos desde el orfanato; su abuela, no te jode, y una mierda, creo que sí, que se llamaba Álvaro, pero de eso no estoy muy seguro, porque por su nombre solo le llamaba el juez y el de la condicional, bueno, pues sí, pues ese, el Gangas, ese fue el que se empeñó en que le jodiéramos el andamio al Goyo, que era un cabrón, que se joda, pero eso fue hace muchos años, que la mitad no habíais nacido aún, ¿el Goyo con los maquis?, tú te pinchas, ¿no?, si el hijoputa era más franquista que Milans del Bosch, pues no te digo más que todos los primeros viernes de mes, después de comulgar en la parroquia de San Ginés, se pasaba por los sótanos de la DGS a comerle la polla al inspector Conesa, y yo no sé si sería porque la hostia se le atragantaba o porque quería ahorrarse las cuatro pesetas que costaba el chocolate con churros, pero te juro por mi madre, aunque no sé quién cojones es, que lo que te cuento es tan verdad como que yo me llamo Marcelo, que soy de Sanlúcar, y que nunca falté a mi difunta esposa, y si no que vengan aquí cuatro civiles y me rompan la almorrana a cipotazos, hostias, que además estaban allí Carlos, el carnicero de Vallecas, y el putón de Mila, esa que se ponía los hábitos de carmelita cuando se iba a hacer la calle, y cobraba el doble, la jodía, porque decía que sor Pilar le lavaba el coño con agua bendita.

(Pequeño homenaje a la novela "Mendigo", de Milagros García Guerrero)

domingo, 17 de agosto de 2008

Buscando a Lidia

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

viernes, 15 de agosto de 2008

Vocación de eternidad

Me acuerdo de que, a los diez años, decidí ser santo. Quería ser devorado por los leones en el circo romano como san Ignacio, o decapitado en la vía Aureliana como San Pancracio, o caer en una olla de hambrientos caníbales africanos a los que yo trataba de evangelizar sin demasiado éxito. Debí poner mucho empeño en ello, porque mi madre me apuntó a unas clases particulares de santidad, en un convento de dominicos, cerca de las Torres del Silencio, a la sombra del Ávila, donde el padre Celerino trataba de calmar como podía la urgencia que tenía por morirme en loor de santidad. Eso de vivir en un valle de lágrimas, dada la gloria eterna que nos esperaba a los muertos en gracia de Dios, me parecía una pérdida de tiempo, un trámite absurdo, y quería quitármelo de encima lo antes posible.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Oficio de masoquistas (4)

Y entonces, ¿de dónde viene esa buena prensa que tiene la escritura y los escritores? Es muy llamativo que personas que han llegado a tener el máximo poder en el mundo (presidentes, dictadores, diplomáticos, políticos), cuando se retiran o los retiran, desean fervientemente pasar a la posteridad como escritores. Será la mala conciencia, y la sospecha de que nadie les va a nombrar en sus oraciones nocturnas. Será que el engreimiento les hace pensar que escribir se hace con la polla, y que su mensaje mesiánico debe ser trasmitido a las generaciones futuras. Empiezan por sus biografías hagiográficas, siguen dando charlas divulgativas de su sabiduría innata (don divino, epifanía, anagnórosis), y terminan escribiendo historia ficción, reinterpretando el pasado para que la historia universal y la evolución de las especies se comprenda como un lapsus que culmina en él. Perdón, en Él. Cuanto más hijo de puta ha sido un político, más hambre de letras tiene. Hasta el analfabeto Franco, después de ser generalísimo, quiso ser escritorísimo con el guión cinematográfico de Raza. A Winston Churchill, a cambio, le dieron el premio Nobel de literatura justo después de le Segunda Guerra mundial. Con dos cojones. Aznar y su mujer también intentan escribir, tras la estela de Ricardito Bofill. Y que Bola de nieve me perdone, pero ¿no sería mejor que se dedicaran a cantar boleros?
Lo malo, o lo bueno, según se mire, es que para escribir hay que ser masoquista, y eso no le gusta a todo el mundo. Y a los reyezuelos menos. Es un oficio en el que solo se precisa hilar palabras, bien baratas, y agrupar sintagmas. Eso parece más difícil. Mejor contratemos a un negro literario y que nos lo escriba. No te jode.

martes, 12 de agosto de 2008

Oficio de masoquistas (3)

Estuve dudando de si llamar a la escritura oficio masoquista u oficio de masoquistas. No es lo mismo. En el primer caso el masoquismo es congénito a la escritura, es una propiedad interna que infecta al que la ejerce. Pasa lo mismo al afirmar que la tortura es un oficio cruel: es una de sus características intrínsecas, no se puede hablar de tortura como oficio piadoso, u oficio creativo. Como mucho, a modo de broma irónica, se puede hablar Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes (Thomas de Quincey). La frase genial que resume el libro dice que “Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron ninguna importancia en su momento.”
No todos los que escriben alguna vez tienen como oficio la escritura, ni siquiera considerado como contrato por obra temporal durante media hora, o a tiempo parcial. No hago valoraciones de calidad, porque hay muchos escritores que nos harían un favor ecológico si publicaran sus libros en la arena, como ha habido muchos que no siendo escritores han escrito obras geniales. La mayoría de los autores, para justificar la escasa producción y la inmensidad de tiempos muertos en su vida profesional, aseguran que cuando no están escribiendo, están gestando, están construyendo la historia en su mente, y que esa pre-escritura forma parte necesaria e indisoluble de la escritura. Así ya no hay tiempos muertos. En parte es cierto, pero a mí me suena al axioma friki que también afirma que “Chuck Norris no duerme: espera”.
¿Acaso se puede medir la escritura de modo cuantitativo? ¿Podría valorarse a un autor por el número de palabras producidas, tal y como les sucede a los traductores? Según eso Rulfo sería uno de los peores autores de la literatura mundial, y Barbara Cartland una de las mejores. Creo que fue Luis Landero el que dijo que Monterroso es un autor que engaña, porque sus libros de microcuentos no tienen 80 páginas, sino 400, porque se leen cinco veces; mientras que otros autores escriben tostones de 800 páginas que en realidad son novelas diminutas, porque nunca llegan a leerse. La pragmática textual lo apoyaría.
La gloria y la muerte de la escritura está en su aparente simpleza y accesibilidad. Cualquiera, en teoría, puede escribir una novela: No se necesitan más palabras que las que ya conocemos. Es más, a veces el excesivo conocimiento funciona como bloqueo. ¿Cuántos críticos de literatura escriben ficción? Ya lo adelantaba León Felipe: “No sabiendo los oficios los haremos con respeto. Para enterrar a los muertos como debemos, cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero”. Pero yo no hablo de escribir una carta de amor en un rapto de pasión, sino del oficio de escribir, del trabajo que realiza aquel que ha decidido o ha aceptado la condena de ser escritor, de dedicarse a escribir como oficio final, al margen de la mayor o menor fortuna que adquieran con los derechos de autor y de la calidad de sus obras. ¿Este oficio es masoquista, o son masoquistas los que lo ejercen?
En este oficio se aprenden estrategias (hay quien las llama técnicas, trucos, artimañas, recursos), pero más estructurales que concretas. Es más: de lo que se ha escrito ya no se puede volver a escribir. En eso difiere bastante de los otros oficios, porque en el resto se avanza cada vez que se repiten los hallazgos, depurando y mejorando la técnica en la reiteración. Los protésicos dentales, los sexadores de pollos y los albañiles repiten con literalidad los trucos que aprenden, experimentan lo menos posible, y se enorgullecen de ello. En la escritura eso está prohibido: no solo no se puede repetir lo que uno ha escrito, sino que además no se debe repetir nada que haya escrito ningún otro. Volviendo a Richard Ford, él dice que los buenos escritores “son jugadores que llevan a cabo una especie de práctica amateur de una exigencia ferviente, en la que un proyecto acabado no enseña gran cosa sobre el que vendrá después. Y en el caso de las novelas, un proyecto consume casi todos sus recursos y por lo general deja al autor vacío, aturdido y desconcertado con los oídos pitándole.” Una maravilla de oficio, como para perdérselo. Yo es que soy un grafodependiente, doctor, ¿no me podría recetar alguna pastilla? Si después alguien se dedica al oficio de escribir, que no venga con lloreras. Haber preferido muerte.

lunes, 11 de agosto de 2008

Oficio de masoquistas (2)

Y lo primero que tengo que resaltar es que escribir se trata de un oficio. No es una profesión, como la de militar, periodista o abogado, porque esas profesiones suelen estar bendecidas por un título oficial (universitario a ser posible, y si no de otro tipo que lo simule), sus miembros se colegian en asociaciones blindadas que se protegen de posibles intrusismos, y en algún momento crítico de sus vidas sacan el carnet y dicen aquello de “Yo soy un profesional, oiga, así que me respeta”. Al escritor nadie le da un triste carnet que le proteja, por más que muchos lo busquen en la Escuela de Letras, en la Escuela de Escritores, o en la Asociación Colegial de Escritores. Escritor puede ser cualquiera, no hace falta estar apuntado en ninguna lista, porque no existe ningún editor que exija (gracias a dios) cualificaciones previas. Es más, para un editor, de buenas a primeras, será mucho más apetitoso que el manuscrito que se le entrega esté firmado por el vencedor de Gran Hermano que por un multidoctorado en Letras.
Los oficios son simples, no los dignifica un título colgado en la pared, y se aprenden con tiempo y esfuerzo: ebanista, titiritero, carterista, bailarina, herrero, puta, cocinero, pescador (hagan el favor de poner todos los sexos en todas partes, no se queden solo con las putas). Algunos tratan de dignificar su oficio diciendo que lo suyo ha ascendido a un nivel superior, y se ha convertido en una profesión o en un arte, tanto las putas como los vendedores de pólizas de hogar.
Pues no, la escritura tampoco es un arte, como podría ser el canto, la pintura, la escultura o la danza. Por supuesto que todos los trabajos pueden realizarse con más o menos arte, y en algunos casos ese componente es fundamental (desde la esgrima hasta el psicoanálisis). En eso la escritura no es diferente. Pero pienso, y en eso difiero de muchos mitómanos de la escritura, que se puede escribir bien con oficio y sin arte, pero no hay manera de escribir algo más extenso que tres haikus con arte y sin oficio. Las musas ayudan mucho, pero no escriben libros (los editores estarían encantados al dejar de pagar derechos de autor). Los libros los escriben unos enfermos esquizoides que pertenecen a un gremio de masoquistas (no un colegio profesional, quita, quita) que reniegan siempre de su oficio, que dudan de sus capacidades, que se desesperan cuando no escriben, que sudan sangre cuando escriben, y que enrojecen si alguien les llama escritores. A todos ellos, por cierto, la peor pregunta que se les puede hacer es la que se les hace con más frecuencia: “¿Qué estás escribiendo ahora?”

domingo, 10 de agosto de 2008

Oficio de masoquistas (1)

En el blog de David Condés, Peter el rojo, leo un magnífico artículo escrito hace nueve años por Richard Ford, "Holgazanear mientras la musa se recarga", que trata acerca de los momentos en los que un escritor no escribe, que son la mayoría a lo largo de toda su vida. Excepto Lope de Vega, Menéndez Pelayo, Blyton, Simenon y Serra i Fabra, que pasaron o pasan más tiempo escribiendo que todas las demás actividades juntas (incluido dormir), para los demás autores, pintores, escultores y músicos, el momento literal de sentarse a crear es un tiempo limitado, a veces efímero, y casi siempre obsesivo, odiado y añorado. Hay una rara contradicción, porque escribir escuece, pero el no escribir escuece más aún. La mayoría de los autores pasan la mayor parte de su vida sin escribir, agonizando, hasta que la mala conciencia y el disgusto por no escribir es tan insoportable, que supera al terror de ponerse a escribir. Entonces, muy a su pesar, gozosamente, se sientan a escribir estrujando sus intestinos. José Luis Sampedro dice que el escritor es un minero de sí mismo, y debe bajar a la mina cada día, garganta adentro, para ver si encuentra alguna pepita de oro que le alegre el día. Un clavo ardiente para tapar el vacío. La mayoría de las excavaciones terminan en fracaso, dando palos de ciego en un sótano oscuro. Oficio de masoquistas. Es mejor no escribir. Si puedes aguantar las ganas, dedícate a otra cosa. Sólo si no eres feliz con ninguna otra actividad ajena a la escritura, si el veneno ya está dentro, si eres un yonqui de las letras, entonces escribe, qué remedio, la cura aún no se ha inventado.

Y para no escribir los autores inventan miles de trucos con los que ocupar el tiempo. Vázquez Montalbán se convirtió en cocinero, Shakespeare en contable, Allan Poe en pederasta, Vargas Llosa en actor de teatro, George Orwell en guerrillero, Larra en suicida y Wittgenstein en pastor de cabras. Cada uno escapa del vacío a su manera. En su artículo, Richard Ford confiesa que entre libro y libro puede pasar dos estaciones (seis meses) viendo programas de deportes por televisión, o hacer larguísimos viajes para comprarse un coche de segunda mano. Yo me como las uñas, barro el patio con un escobón, me afeito cinco veces al día, y me desespero. No me consuela saber que a los demás autores les sucede lo mismo. Oficio miserable, dice Gómez Cerdá. Oficio de tinieblas, en un lapsus de Cela. Oficio y enfermedad, dicen otros.

martes, 29 de julio de 2008

Los espejos perplejos

Hay un coronel de la guardia republicana en México, acusado de corrupción, que se llama Enrique Páez.
Pero Enrique Páez, de 37 años, murió de dos balazos en el 2002 cuando colocaba una ventana en su vivienda de la avenida Centenario al 2000, esquina Alvear, en el sur de Buenos Aires.
También existe un oceanógrafo uruguayo llamado Enrique Páez que imparte clases en la universidad.
Yo mismo, hace seis años, le vendí una casa diminuta en la calle Pelayo 30 de Madrid a una transexual llamada Enriqueta Páez, que no dejaba de cotejar mi carnet de identidad en la notaría de Claudio Coello.
El poeta chileno Enrique Páez vino a visitarme hace nueve años, pero nunca llegamos a encontrarnos en el café Gijón.
Mi amigo Marcelo mató de once lanzadas traicioneras al titiritero Enrique Páez en su novela Las bodas tristes.
Hace media hora he recibido otra carta de Enrique Páez, que ahora vive en Italia:
"¡Hola, Enrique! No sé si será por el arrastre de la vejez o es algo natural, pero me quedé pasmado cuando vi tu blog. Quien te escribe este emilio es nada más ni menos que Enrique Páez. A mí me parece un poco esquizofrénico o de ciencia-ficción dirigir un mensaje a mí mismo, alguien que se nombra como yo. No tengo todo el pelo que vos tenés pero creo que, a deducir de la foto, andamos por la misma edad... Uno es divino a los quince como a los ochenta, o una mierda desde que nace y eso es lo que vale (pa' mí). A vos, que sos un hombre de mundo, te parecerá una pavada, pero a mí me impresiona este tocayismo repentino y, para más, de un ibérico altivo león. Amo España con furor y la conozco bastante. Actualmente vivo (desde hace 30 años) en Verona, Italia, pero nací en Santa Fe -de la Verdadera Cruz- en Argentina, a orillas del Paraná, donde crecen los sauzales, la flor del jacarandá, como dice una vieja canción folklorística. Sentí un irrefrenable ataque de escribirte cuando descubrí tu blog. Soy un Virgo pero con profunda coloración leonina... serán pajas pero es otro modo de explicar-justificar este inusitado comportamiento. Mil besos, Enrique, aká Kike".
Así no hay manera de buscarse. Así no hay manera de encontrarse. Mi nombre es Legión, como el malo malísimo de las Escrituras, y mi psicoanalista está de vacaciones.
Estoy pensando en montar una asociación. Todos podrán ser presidentes, vicepresidentes y secretarios al mismo tiempo. Y nuestro patrón y presidente honorífico, Ijon Tichy (hay que leer a Stanisław Lem, que si no el chiste no tiene gracia).
Porca miseria.

jueves, 24 de julio de 2008

Un fantasma

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

martes, 22 de julio de 2008

Especies de espacios

(Homenaje a George Perec)
Para emociones desbordadas: Un pantano fangoso, un humedal con mosquitos, unos manglares con tortugas y cangrejos.
Para violencia seca: un polígono industrial, un congreso de farmacéuticos, unas favelas en el extrarradio de Río de Janeiro, una taberna abertxal en Donosti, una brownstone quemada en Brooklyn, de unos invernaderos de kiwis en Almería, un burdel en Ankara, unas chabolas de rumanos en Madrid.
Para arruinar la infancia: El patio de un colegio de jesuitas, las minas de oro de Perú, los chats de anorexia y bulimia, los contratos de castidad que firman padre-hija, los círculos de capacobardes del instituto, los campamentos de pederastas infiltrados en los boyscouts, los confesionarios parroquiales, los gimnasios.
Para rendirse: Una ciudad al atardecer, el parque los domingos por la tarde, la sala de espera de un hospital, una biblioteca vacía, un puente dinamitado, un cementerio al mediodía, el aeropuerto, la estación de trenes, la zona de la piscina donde no se hace pie.
Para equivocarse: Un bar a las tres de la noche, un salón de bodas, una fiesta de fin de curso, el camino de Santiago, una comisaría a las seis de la tarde, la cola del paro, las siluetas a contraluz, las urnas electorales, las teclas del teléfono.
Para crecer: En plena guerra, en un monasterio del Tibet, en un barco mercante, en una silla de ruedas, en la consulta de un psicoanalista, en un asilo de ancianos, en una escuela primaria, en un departamento de medicina forense, en una granja de supervivencia, en una tienda de ortopedia, en un taxi.
Para nacer / para morir: A orillas del mar, en lo profundo del bosque, en pleno éxtasis (con sexo, con drogas, con dolor, con vértigo, con epifanías), debajo de un champiñón gigante, matando (a otro, a la madre, a uno mismo), con fuegos artificiales, en silencio y al fondo de una cueva.

sábado, 19 de julio de 2008

A favor de las lenguas minoritarias

Desde hace unos días circula un manifiesto sospechoso (UPyD y El Mundo están detrás) en defensa del castellano, que según dicen está amenazado por el euskera, el catalán y el gallego. Dicen que el castellano está siendo hostigado, arrinconado, censurado y ninguneado. Que, como nos descuidemos, va a desaparecer. La verdad, yo que he nacido en Madrid, y he vivido en Cataluña y en Euskadi, y que estoy licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid, nunca he visto la amenaza por ninguna parte. Ni siquiera cuando estoy en Bilbao, en Barcelona, o en Santiago de Compostela. Los argumentos apocalípticos esgrimidos y que aseguran que el castellano está en peligro son muy parecidos a los que utilizaba Franco para hacer exactamente lo mismo que ahora estos iluminados piden que se haga: tratar de acallar el euskera, el catalán y el gallego.
Los filólogos amamos las lenguas. Todas las lenguas: las grandes y las pequeñas, las vivas y las muertas, las que crecen y las que se extinguen. El gallego, el euskera y el catalán son grandes tesoros culturales de España, y hay que protegerlos y sustentarlos (sobre todo cuando han sido perseguidos y censurados por el fascismo franquista durante 40 años). Defenderé con uñas y dientes esas lenguas como si fueran mías. Porque, aunque yo no las hable, las considero mías. Son mías. Pertenecen a mi herencia cultural, son una parte hermosísima de nuestra cultura.
El castellano no está en peligro. No seamos ridículos. Es el idioma que más crece en el mundo, el tercero en extensión entre los miles de idiomas existentes en nuestro planeta (que sí que están en peligro).
No hay lengua en el mundo que ame tanto como al castellano. A fin de cuentas soy castellano, soy escritor de profesión, y escribo con infinito placer en castellano. No me siento amenazado. El reduccionismo lingüístico es fascista. El tratar de eliminar a las minorías es fascista. El no aceptar otras lenguas es fascista. El pretender imponer la lengua oficial de un país sobre las lenguas minoritarias es fascista. Lo dice un filólogo castellano que ve cómo algunos fascistas usan la lengua castellana para someter a los que siempre fueron minoría.
Que Arcadi Espada lo apoye no me provoca confianza alguna, porque he podido leer una buena sarta de mentiras retrógradas firmadas por él. Acerca de las posturas políticas de Vargas Llosa, ni hablemos (qué pena que un escritor tan grande se autodegrade con apoyos a todo tipo de propuestas derechosas). Qué lástima que Savater y Boadella, buenos antifranquistas en su momento, se hayan pasado al enemigo. Qué falta de memoria histórica. Qué vejez tan mal llevada.
La verdad es que a mí no me molesta que en un cartel de carretera ponga Lleida en lugar de Lérida, ni que ponga Bilbo en lugar de Bilbao. Y tampoco me molesta oír a los gallegos o a los catalanes hablar en su lengua por la calle, en los comercios, en las casa y en los bares. Y que en los colegios den clase en catalán, y en euskera, y en gallego. No hay peligro. Todos ellos, sin excepción, ven muchos más programas emitidos en castellano en TVE, Antena 3, Telecinco, la Cuatro y la Sexta, que en todas las cadenas autonómicas juntas. Los periódicos, revistas y libros que se editan y se venden en castellano dentro de Cataluña, Euskadi y Galicia son diez veces más numerosos en cantidad y ejemplares que los que se editan y venden en las lenguas minoritarias dentro de esos mismos territorios. ¿A qué viene tanto miedo? ¿Por qué a la derecha reaccionaria le sigue dando miedo la diferencia, la cultura minoritaria, los rasgos de identidad diferenciales, la multiculturalidad? ¿Pretenden poner en práctica la neolengua mínima orweliana de 1984?

viernes, 18 de julio de 2008

Movistar da por culo

Lo tenía que decir así, tal cual, sin pretender ser políticamente correcto (y que me perdonen Marcelito, José, Carmen, Concha, Almodóvar y Antonio Gala, pero la cosa no va con ellos).
¿Puede una compañía de telefonía móvil dar por culo?
Oh, sí, claro que puede.
Movistar lo hace. Y estoy casi seguro que Orange, Vodafone, y el resto de mafias también lo hacen. Pero a mí quien me da por culo es Movistar (con las otras no lo he probado, ya tengo el bote de vaselina agonizando).
¿Y cómo, cómo? Por dios.
Fácil.
Con miles de anuncios no solicitados (“Cómprese un tanga en Carrefour”, “Una desconocida se está haciendo un dedo pensando en ti, ¿quieres saber quién es? Mándanos un SMS a Sexfake 69”, “Apúntate a la oferta de llamadas desde Pekín”). Juro que me costó mucho más esfuerzo pedir que me borraran de las bases de datos de publicidad de Movistar, que los cursos de Lingüística de texto y Hermenéutica hegeliana en el doctorado. Sin comparación.
Pero la cosa no se queda ahí. Nunca se queda ahí. Movistar y sus creativos nunca descansan: siempre encuentran un modo sutil, o no tan sutil, de dar por culo.
Y en este caso de sutil, nada.
Ayer quise llamar a las 6 de la tarde a Basilio, a su móvil. Pero no me contestó. Quizá estaba en el cine. O follando. A mí me da lo mismo. Simplemente él no estaba, y decidí que ya le llamaría más tarde, o que, probablemente, cuando Basilio pudiera y quisiera, vería una llamada perdida mía en su móvil y me devolvería la llamada. Así de fácil.
A veces la vida parece fácil.
Pero Movistar consigue que no lo sea.
Para eso están.
A la una y veinte de la madrugada, sonó mi móvil con el inequívoco sonido de un mensaje recibido. Tengo el sueño ligero, así que desperté con un calambre. Me temí lo peor: mi madre ha muerto, Pablo está en comisaría, Belén se ha suicidado, le han dado el Planeta a Lucía Etxevarría. En fin, los terrones nocturnos de cada cual.
Pero no era nada de eso.
El mensaje, que abrí con los dedos temblorosos, decía (a la una y veinte de la madrugada): “AVISAME MOVISTAR 606.XXX.134 sigue sin estar disponible, 1:18. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde. [01:18:54 AM] ***Fin***”
¿A qué hijo de la gran puta de Movistar se le ocurrió enviarme un mensaje en mitad de la noche para decirme que Basilio no tenía el teléfono disponible todavía? ¿De qué cojones me sirve saber a la una y media de la noche, en mitad del sueño, que no puedo aún llamar a Basilio?
Es lo más absurdo del mundo. No me avisan de que puedo llamar. No. Me avisan de que aunque quisiera llamar a Basilio en mitad de la noche (cosa que no quiero, desde luego), además, no puedo hacerlo. Y para eso me despiertan. Con dos cojones. Hay que ser muy hijo de puta para hacer eso.
A eso le llamo yo dar por culo.
Es evidente que lo hace una máquina, que ha sido programada por un descerebrado, y el programa aprobado por un supervisor hijo de puta, para mayor ganancia y abundancia de dinero de los sátrapas propietarios de Movistar.
Ojalá les salga un cáncer en los huevos. Ojalá un grillo inmortal les haga nido en el oído y les taladre el tímpano cada noche. Ojalá se les enquiste la batería del móvil en el ojo del culo (una de uranio, una que contamine y dure mil años) y les dé calambres intermitentes cada vez que suene un móvil de Movistar. A ellos y a todos sus descendientes.
No soy cristiano, así que no hay perdón: Que les corten todos los dedos, los veinte, despacito, uno a uno, con un cuchillo con poco filo, mellado y oxidado.

martes, 8 de julio de 2008

Mucho tiempo

Es verdad, me fui de viaje. Estuve en Santander once días haciéndome pasar por mi hermano Coque. Engañé a casi todos, menos a mi padre, que no ve nada y tiene Alzheimer. Pero me desenmascaró por el olfato.
--Deja de abanicarme con la Antología rota, que León Felipe me da alergia.
Es muy delicado. Aún así, prefiero que reviente de calor a cultivar su demencia senil con Pemanes o Gironellas. Además, como ya no ve, he desterrado a todos los cipreses creyentes y a los divinos impacientes a Ceuta, para que hagan turismo entre legionarios.

Desde El Cairo, a la sombra de las pirámides, Ivi(r), Contigo pan y cebolla, me concede el premio Brillante Weblog 2008. Muchas gracias. Es el primer premio que me dan, así, por la cara, o por el blog. El premio, en realidad, es tener lectores y lectoras como Ivi(r), así que lo recibo muy contento, lo pongo bien visible en la estantería, y le mando un beso como un queso.

Esta tarde aterrizarán Mila y Álvaro en la Dacha, y mañana o pasado mañana nos iremos a Portugal, a Murtosa, junto al mar. El caso es no parar. No sé si podré escribir mucho allí, pero junto al pozo y debajo de los naranjos pienso leerme El héroe de las mil caras, de Joseph Campbell, que le tengo ganas desde que me lo compré en la Feria del Libro hace dos semanas.

miércoles, 25 de junio de 2008

Memoria de la sombra

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

martes, 24 de junio de 2008

Surrealismo III

Debería disculparme por arrojar en las dos últimas entradas fragmentos surreales como el que lanza puñados de arena a los ojos de los bañistas. Los bañistas, en este blog, sois vosotros/as, y el hijo puta que tira arena soy yo. Pero no creo que haga falta. Debo, eso sí, explicar que para mí son ejercicios de estiramiento mental, ruptura de las fronteras de la lógica verbal (mucho más agresiva y cercenante que la lógica gramatical), desperezamientos, calentamientos neuronales, exploraciones (podría seguir con sintagmas sinónimos, pero seguro que aburro).
ET en Euskadi tiene razón (y Bea, Mi vida, Elisa, Edurne…), y como el niño del cuento “El traje nuevo del emperador”, grita a todo pulmón: “Enrique está desnudo, se ha tomado un tripi, no se entiende, mira cómo yo también puedo decir chorradas, ¿ese perro esnifa hierba?, viva Zapata, manito”. Y no la culpo. Es más, le agradezco que devuelva la imagen del espejo racional, porque de algún modo era (y es) una provocación. La cultura no es infinita, y “La llave de los campos” no es un movimiento surrealista tan conocido, así que ET no tiene porqué saber que mi amigo Zapata se llama Ángel, y que admira mucho a Emiliano, no me cabe duda, porque ambos son antiimperialistas.
Estas exploraciones o desvaríos irracionales son saludables. No son nuevas, claro que no, pero tampoco son nuevos los sonetos, ni las caminatas por el campo, ni escribir cartas de amor, ni comer arroz, y no por eso vamos a dejar de hacerlo. A veces hay que disfrazarlo de monólogo interior, de fluir de la conciencia, escritura automática, y, sobre todo, resistencia a la lógica. Así que no es tan fácil escribir, con Paul Eluard, “los elefantes son contagiosos”, porque la mano y la mente se resisten. Los elefantes son… grandes, grises, africanos, mamíferos, memoriosos, paquidermos, cuadrípedos… pero pocas veces (ni en el pensamiento, que lo rechaza) son contagiosos, marxistas, etéreos, desenchufados, borrosos o taxidermistas.
Decir también que son buceos en torno a Lidia. No la busco a ella, sino a su sintaxis, su pensamiento profundo, el que ni ella conoce. Solo si alguna vez se psicoanaliza, Lidia podrá saber qué teme, qué busca, qué desea. Pero ella no va a necesitar un psicoanálisis para reír, llorar, enamorarse o vivir. Yo sí necesitaré descuartizarla (digamos mejor deconstruirla, que queda más culterano) para escribir sobre ella y desde ella. Será una pequeña autopsia, una vivisección, no hay por qué alarmarse. Yo sólo seré el narrador (casi seguro en primera persona), su demiurgo, su médium, su transcriptor, su traductor/traidor. Así que sigo en boca de Lidia:
Doscientos alfileres se me clavan en los pechos, un charco de plomo recalienta el desayuno, un arcángel toma apuntes detrás de la ventana, la sangre me destiñe como un cinturón de avispas en los muslos, mi voz se ahoga en la garganta cada vez que se construye un puente, y cada vez que se cierra una puerta. No quiero dormir, porque bajo la cama habita un nido de alacranes y serpientes, y cuando me piquen despertaré dentro del cuerpo derrotado de mi madre, y tú no querrás besarme nunca más, porque mi cuerpo será un cuerpo ajado, y ni siquiera sabré que ya no existo, que ya estoy muerta.