Mostrando entradas con la etiqueta Movistar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Movistar. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de julio de 2008

Movistar da por culo

Lo tenía que decir así, tal cual, sin pretender ser políticamente correcto (y que me perdonen Marcelito, José, Carmen, Concha, Almodóvar y Antonio Gala, pero la cosa no va con ellos).
¿Puede una compañía de telefonía móvil dar por culo?
Oh, sí, claro que puede.
Movistar lo hace. Y estoy casi seguro que Orange, Vodafone, y el resto de mafias también lo hacen. Pero a mí quien me da por culo es Movistar (con las otras no lo he probado, ya tengo el bote de vaselina agonizando).
¿Y cómo, cómo? Por dios.
Fácil.
Con miles de anuncios no solicitados (“Cómprese un tanga en Carrefour”, “Una desconocida se está haciendo un dedo pensando en ti, ¿quieres saber quién es? Mándanos un SMS a Sexfake 69”, “Apúntate a la oferta de llamadas desde Pekín”). Juro que me costó mucho más esfuerzo pedir que me borraran de las bases de datos de publicidad de Movistar, que los cursos de Lingüística de texto y Hermenéutica hegeliana en el doctorado. Sin comparación.
Pero la cosa no se queda ahí. Nunca se queda ahí. Movistar y sus creativos nunca descansan: siempre encuentran un modo sutil, o no tan sutil, de dar por culo.
Y en este caso de sutil, nada.
Ayer quise llamar a las 6 de la tarde a Basilio, a su móvil. Pero no me contestó. Quizá estaba en el cine. O follando. A mí me da lo mismo. Simplemente él no estaba, y decidí que ya le llamaría más tarde, o que, probablemente, cuando Basilio pudiera y quisiera, vería una llamada perdida mía en su móvil y me devolvería la llamada. Así de fácil.
A veces la vida parece fácil.
Pero Movistar consigue que no lo sea.
Para eso están.
A la una y veinte de la madrugada, sonó mi móvil con el inequívoco sonido de un mensaje recibido. Tengo el sueño ligero, así que desperté con un calambre. Me temí lo peor: mi madre ha muerto, Pablo está en comisaría, Belén se ha suicidado, le han dado el Planeta a Lucía Etxevarría. En fin, los terrones nocturnos de cada cual.
Pero no era nada de eso.
El mensaje, que abrí con los dedos temblorosos, decía (a la una y veinte de la madrugada): “AVISAME MOVISTAR 606.XXX.134 sigue sin estar disponible, 1:18. Por favor, inténtelo de nuevo más tarde. [01:18:54 AM] ***Fin***”
¿A qué hijo de la gran puta de Movistar se le ocurrió enviarme un mensaje en mitad de la noche para decirme que Basilio no tenía el teléfono disponible todavía? ¿De qué cojones me sirve saber a la una y media de la noche, en mitad del sueño, que no puedo aún llamar a Basilio?
Es lo más absurdo del mundo. No me avisan de que puedo llamar. No. Me avisan de que aunque quisiera llamar a Basilio en mitad de la noche (cosa que no quiero, desde luego), además, no puedo hacerlo. Y para eso me despiertan. Con dos cojones. Hay que ser muy hijo de puta para hacer eso.
A eso le llamo yo dar por culo.
Es evidente que lo hace una máquina, que ha sido programada por un descerebrado, y el programa aprobado por un supervisor hijo de puta, para mayor ganancia y abundancia de dinero de los sátrapas propietarios de Movistar.
Ojalá les salga un cáncer en los huevos. Ojalá un grillo inmortal les haga nido en el oído y les taladre el tímpano cada noche. Ojalá se les enquiste la batería del móvil en el ojo del culo (una de uranio, una que contamine y dure mil años) y les dé calambres intermitentes cada vez que suene un móvil de Movistar. A ellos y a todos sus descendientes.
No soy cristiano, así que no hay perdón: Que les corten todos los dedos, los veinte, despacito, uno a uno, con un cuchillo con poco filo, mellado y oxidado.

domingo, 16 de marzo de 2008

Conjuro contra Movistar

La intimidad no existe. Movistar, sanguijuela hija bastarda de Telefónica España, me ha vuelto a despertar de la siesta con un patético mensaje de publicidad a través del móvil, a pesar de que me he dado tres veces de baja para cualquier tipo de publicidad. Llamo al 609 y después de repetir siete veces "operadora" consigo preguntarle a la telefonista qué hacer para cagarme en la puta madre de todos sus jefes. Sus jefes no tienen madre conocida, me dice, porque son todos hijos de puta. Lo sabía. Después llamo a 4407 y exijo que borren mis datos de todas las bases de datos manejados por los publicistas, y les amenazo con mil denuncias ante la Agencia de Protección de Datos. Pero les da igual, lo siguen haciendo. Me sale espuma por la boca. Busco un libro de Magia Negra y ejecuto un conjuro para que les crezca un cáncer en los ojos, lepra en los genitales, llagas en el tímpano, leucemia en el cerebro y almorranas en la garganta. Quizá mi conjuro no tenga efecto, pero ¿y si funciona? Que se jodan.