martes, 3 de mayo de 2011

Fascistas a trisca porrillo

Iba a titular esta entrada "Dioses a trisca porrillo", o sea, a mogollón, pero en realidad tanto monta, monta tanto, porque un Señor que juega al escondite y a la unión hipostática del Verbo y la Carne detrás de una nube, te regala una polla pero te prohibe usarla, te permite ser libre pero te castiga si lo eres, planta manzanos pero no te deja que te comas las manzanas, y te exige que todos los domingos y festivos vayas a su casa a darle jabón con eso de que es bueno, muy santo y muy guay, pues la verdad, es un dios tocapelotas, lo pongan donde lo pongan. Y luego, eso sí, pone voz ronca y dice: "Yo soy el creador de todo esto. En una semana escasa, después de una eternidad en soledad tocándome los huevos, monté este Universo. ¿A que mola?"

Así que sus hijos han salido al Padre. Igual de pretenciosos. Igual de totalitarios. Igual de fachas.

Da igual a qué se dediquen, que lo suyo siempre es lo más guay; y lo que hagan los demás, una puta mierda pa' tu boca.

Pongamos que son astrofísicos. De esos jefes de departamento en la universidad. Qué caña: Todo el universo es suyo. ¿La Tierra entera? Quia, mucho más. Eso no es nada comparado con lo que ellos controlan: galaxias enteras. El origen y el final de la vida, incluyendo agujeros negros, el caos, la antimateria, los neutrinos, el Big Bang, el contador del tiempo, los límites de la velocidad de la luz y las torceduras del tiempo. Fuera de su libro de texto no hay nada. Pero nada de nada. Un vacío que te cagas.

Pero si no te gustan los astrofísicos, puedes hacerte filósofo. Todo el conocimiento está ahí. Los amantes del saber, los philos-sofos. El universo es apenas una parte de su conocimiento. La astrofísica es apenas un apéndice del saber universal. Para chulos, ellos.

Tienes la posibilidad de ser también biólogo. A fin de cuentas todos los astrofísicos y los filósofos son apenas unos bichejos minoritarios de entre todas las especies que ellos estudian, y las ocurrencias que tengan son apenas procesos neuronales de sus cerebros en proceso de crecimiento. No son mucho más complejos que las hormigas, o que las algas marinas. La vida y la evolución el lo único que importa. Pinche pendejos, ¿qué se creían?

Existen también vocaciones mesiánicas, como las de los obispos y monjas, que hablan con Dios, representan a Dios, mediante conjuros transforman el pan en carne de Dios y el vino en sangre de Cristo, y hasta se casan con Dios. Más vale estar a buenos con esos. ¿Quién puede más, Franco o el Cid? Ni uno ni otro: mi padre, que es Guardia Civil. Para chulo, mi pirulo. Y para chula, chulita, mi rajita.

Aunque también los hay, como yo, filólogos deicidas, que nos sacamos de la manga la Lingüística del texto, y a partir de ahí el que quiera decir algo, que pague peaje a las palabras, que son las únicas que significan, así que como somos los dueños del diccionario, resulta que somos los que partimos el bacalao, porque si les dejamos a todos sin palabras, van a tener que convencernos de sus teorías teogónicas a base de cortes de mangas y escupitajos.

¿Qué pasa al final?

Pues que llega el militar, el de la gorra de plato, y nos mete a todos la porra por el culo.
Se acabó la discusión, con un par de hostias entran todos en vereda.

¿No querías fascismo? Pues toma pistola.

jueves, 21 de abril de 2011

Narraciones imposibles

Lo absurdo, lo contradictorio en sí mismo, es una de las mejores fuentes de la creación literaria. No hablamos sólo de lo imposible o lo que nunca ha sucedido (en realidad toda la ficción son historias que no han ocurrido), sino lo que está más allá de la comprensión misma. ¿Has oído hablar de un animal llamado catoblepas? Se habla de él en numerosos libros desde la Edad Media, y su característica más importante es que se alimenta de sí mismo. Se empieza a comer por los pies hasta que consigue devorarse completamente. Eso sí que es ser autosuficiente.

Y de la misma familia (deben de ser primos lejanos) es el prantocox del que nos habla Ursula Wölfel en el siguiente texto. Es un animal que existe porque se imagina a sí mismo. No sabemos cómo es un prantocox exactamente, porque incluso el que existía ha desaparecido, pero tal vez en algún momento pueda volver a autoimaginarse.


LA HISTORIA DE PRANTOCOX

Un prantocox fue al Registro de Habitantes. Quería ser habitante. El empleado le preguntó su nombre.
—Me llamo Prantocox.
El empleado escribió en el impreso de inscripción: "Apellido: Cox. Nombre: Pranto". Después le preguntó:
—Nacido, ¿cuándo?
—¡Hoy! —exclamó el prantocox, y el empleado le felicitó por su cumpleaños. Pero también quería saber cuántos años tenía ahora el prantocox.
—¡Es que hoy es la primera vez que me he imaginado a mí mismo! —dijo.
—¿Imaginado? —preguntó el empleado—. ¿Usted mismo se ha imaginado a sí mismo? ¿Se cree usted que todavía me llevan en brazos?
—Si quiere probamos —dijo el prantocox, y cogió al empleado en brazos y le subió en alto. El hombre pataleaba y se agarró fuerte a la lámpara.
—¡Maleducado! —gritó—. ¡Usted es imposible!
—¿Completamente y en absoluto imposible? ¡Ah, qué pena! —susurró el prantocox, y se fue haciendo lentamente invisible.
En ese momento llegó otro empleado. Vio a su compañero moviéndose en la lámpara.
—¡No! —gritó y cerró los ojos horrorizado.
El prantocox todavía pudo sentar al empleado en el sillón. Después ya no estaba. El empleado tenía razón: los prantocox son imposibles. Por eso no hay ninguno.

URSULA WÖLFEL: Veintinueve historias disparatadas



Tu trabajo no va a ser tan complicado como el del prantocox. No vas a tener que imaginarte a ti mismo antes de existir para poder existir, sino sólo imaginarte a otro bicho.

Pero, cuidado, no valen dragones, ni monstruos, ni fantasmas, ni nada facilito lleno de brazos, bocas, ojos y antenas. Tiene que ser un bicho que sea imposible en sí mismo, como el catoblepas o el prantocox. O como tú en algunas ocasiones.

Y una vez imaginado, sitúalo junto a otros animales más comunes, como los que habitan este mundo, haciendo amigos o enemigos, ayudando o molestando (depende de cómo sea el bicho). Pero acuérdate, eso sí, de concederle alguna característica humana que desentone con tu bicho: es muy tímido, o le gusta bailar rock-and-roll, o resolver ecuaciones de segundo grado, o ver películas de Walt Disney. Tú sabrás. El caso es que nos lo cuentes por escrito antes de que deje de existir.

lunes, 18 de abril de 2011

Lo cotidiano en verso

No pienses que la poesía tiene que tratar sólo de temas transcendentales y con un lenguaje oscuro y remilgado. En absoluto. Muchos de los que escriben así no son poetas, sino simplemente pedantes.

Si a mí me preguntaran que cuál es la esencia de la poesía, tendría que responder con que es algo así como la esencia de la vida. Dar con ella, y con su definición, me parece igual de difícil, y también igual de cotidiano. Hay palabras que son demasiado grandes y al mismo tiempo demasiado cercanas: amor, libertad, felicidad, solidaridad, esperanza… Puede que sea difícil definirlas (para ti, para mí y para cualquier vecino), pero cuando nos suceden sabemos distinguirlas bastante bien. Pertenecen a nuestra vida diaria, y nos son tan familiares como el cepillo de dientes, o el pequeño desconchón que hay en el techo de nuestro dormitorio.

Con lo cotidiano, con sucesos simples y cercanos, está construido este poema de Javier Rodríguez. No se necesita más, pero tampoco menos. Para el autor de este poema la esencia de la vida (y de la poesía) no está en las grandes hazañas ni en las revelaciones sorprendentes, sino en vivir con intensidad los pequeños encuentros de cada día.

NOMINATIVO LORETO

Loreto me ha regalado

una cartera de piel

para que mi documentación

no se mezcle

con pañuelos sucios,
bolígrafos sangrantes
y boletos de rifas.

La cartera guarda
todos mis carnés,
algunas direcciones

y dos o tres fotos al minuto
con las que me tengo
como si fuera
una mariposa
clavadita en un corcho.
El otro día un policía

me pidió la documentación

y yo, con un gesto de película

de serie be,

saqué mi cartera.

El policía miró la foto

para saber si yo era yo.

Cuando se lo conté a Loreto,

ella sonrió

y pensé
que estaba a punto
de pedirme la documentación

para asegurarse,

como el policía,

de que yo era yo.


JAVIER RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ: Tenemos que hablar



A la hora de escribir un poema de lo cotidiano, piensa en algo como esto:

• Cuando un amigo es tu amigo, ¿qué hace? ¿En qué pequeños gestos, en qué pequeños detalles se diferencia de los que no son tan amigos? ¿Cómo te lo demuestra?

• Cuando alguien te enfada, o te divierte, o te da pena, ¿qué haces tú? ¿Cómo se lo haces saber? ¿Qué sientes?

• Si un día estás especialmente feliz, aun sin saber muy bien porqué, ¿en qué te fijas cuando vas andando por la calle?

Esos son ejemplos de argumentos para auténticos poemas. Sólo tienes que sentir lo que dices, o decir lo que sientes, con las mismas palabras que utilizas normalmente. La esencia del poema está en la sinceridad de la escritura, no en la artificialidad del lenguaje.

jueves, 14 de abril de 2011

Malos tiempos para la lírica

Un poema del siglo XXI

Cuando se habla de los poemas que se van a escribir a partir de ahora, en este siglo XXI que comienza, yo creo que muchas personas (tal vez también tú) imaginarán lenguajes informáticos, fusión de idiomas, y sobre todo en bits, chips, chats, webs y e-mails. Pero yo no creo que vayan por ahí los tiros. A mí me parece que, muy por encima de la red de redes y del Windows 2000, los poetas seguirán observando y hablando de las personas que viven con nosotros, aunque a veces parezca que los ordenadores tratan de ocultarlas.
Quizá el siglo XXI será el de las grandes emigraciones, el de las guerras imperdonables, el de las injusticias. Ojalá me equivoque.
La letra de la canción que puedes ver bajo estas líneas pertenece a Manu Chao, antiguo líder de Mano Negra. La mezcla de músicas étnicas presentes en sus discos sí se corresponden con el siglo que comienza.


CLANDESTINO
Solo voy con mi pena, sola va mi condena,
correré mi destino para burlar la ley.

Perdido en el corazón de
la gran Babilón,
me dicen el clandestino por no llevar papel.

Pa' una ciudad del Norte yo me fui a trabajar,
mi vida la dejé entre Ceuta y Gibraltar.
Soy una raya en el mar, fantasma en la ciudad,
mi vida va prohibida, dice la autoridad.
Solo voy con mi pena, sola va mi condena,

correré mi destino por no llevar papel.

Perdido en el corazón de la gran Babilón,

me dicen el clandestino, yo soy el quebra-ley.

Mano negra, clandestina.

Peruano, clandestino.

Africano, clandestino.

Marihuana, ilegal.

Argelino, clandestino.

Nigeriano, clandestino.

Boliviano, clandestino.

Mano negra, ilegal.


MANU CHAO: Clandestino



Y llega tu turno. Piensa, ¿cómo imaginas un poema del siglo XXI? Bueno, no, no lo imagines: mejor escríbelo. Si alguien tiene toda su vida pendiente de este siglo, ese eres tú. Así que nadie mejor para empezar a describirlo.
Es fácil. Seguro que hay algo que te preocupa. Pero de verdad, no por quedar bien. No digas que te preocupa el futuro de los indígenas filipinos, o la capa de ozono, o los delfines, si en realidad no es verdad, si no lo sientes realmente. Pero seguro que hay algo o alguien que sí, que aunque no eres tú ni depende de ti, crees que debería ser de otra manera. Escríbelo en un poema, como un conjuro para que suceda en el futuro. Un poema del siglo XXI, ni más ni menos. Ese será el asunto de tu poema.

martes, 12 de abril de 2011

Jugar al despiste

Una buena historia, con un buen argumento en su interior (Don Juan Tenorio, Romeo y Julieta, La Cenicienta, La Odisea…) se escribe no una vez, sino muchas, a lo largo de la historia. Y lo hacen distintos escritores en diferentes épocas y países. Y lo seguirán haciendo en el siglo XXI y en el XXII. Las buenas historias, además de ser eternas, tienen la capacidad de poder contarse una y otra vez como si fueran nuevas. Por supuesto, unas versiones serán mejores y otras peores, dependiendo de la habilidad del escritor que las reescriba, pero de eso no tendrá la culpa el argumento.

La Odisea, ese viaje de Ulises a la deriva por el mar Mediterráneo, 20 años buscando el camino de regreso a Ítaca, se ha reescrito cientos de veces desde la primera versión de Homero. Y son muy pocas comparadas con las veces que se volverá a escribir en el futuro.

Aunque siempre sea el mismo Ulises, el navegante a la deriva, sin embargo lo veremos transformado en un soldado infiltrado detrás de las líneas enemigas, o en un borracho que va dando tumbos por Dublín de taberna en taberna, o en un emigrante marroquí sin papeles, o en una niña abandonada en un orfanato, o en un religioso que ha perdido la fe. Incluso el Quijote podría entenderse también como un Ulises perdido en tierras manchegas. Todos viven el viaje de Ulises. Sólo hace falta comprender su historia, transformar el texto, y volver a escribirlo como si sucediera en otro lugar y bajo otros nombres. Eso también es literatura, en una de las tradiciones de creación más poderosas y respetadas de todos los tiempos. No lo confundas nunca con el plagio.


EL PRECURSOR DE CERVANTES
Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar Doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacía lejanos reinos en busca de aventuras lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas.
MARCO DENEVI: Falsificaciones


Busca una historia que conozcas bien y que te guste. Puede ser la de El soldadito de plomo, Terminator, Los tres cerditos, Fray Perico, Blancanieves, E.T. (¿es otra versión de Ulises?) o El patito feo. Y transfórmala. Es decir:

• Haz que suceda en otro lugar: bajo el mar, en la selva, en tu instituto, en una nave espacial…
• Haz que los personajes cambien de nombre y de aspecto: que los que eran animales ahora sean personas; que cambien de sexo; y que alguna persona de la historia original sea ahora un animal.
• Y en otra época: ¿En la prehistoria? ¿En este año? ¿En el siglo XXV?

domingo, 10 de abril de 2011

Corresponsal de guerra

Narrar un acontecimiento

Un corresponsal de guerra tiene que saber escribir, y tiene que saber describir lo que pasa en el frente de batalla. Los lectores no están allí para verlo, y su trabajo consiste en contarles, como si del capítulo de una novela se tratara, algo que no es una novela de ficción, sino una realidad.
Un buen corresponsal de guerra acaba siendo un buen escritor. Hemingway lo fue, y Pérez Reverte también, y Bartolomé de las Casas, y Orwell. Si alguien es capaz de contar algo que está sucediendo y atrapar la atención del lector, es que tiene madera de escritor. Porque lo que importa no es tanto lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Una buena historia desaparece cuando el que la narra no sabe hacerlo. Eso es lo que pasa con los que cuentan chistes sin tener gracia para contarlos: sólo los revientan, los destripan, pero no logran hacer reír a nadie.
Los buenos autores saben contar sucesos mínimos como si fueran grandes batallas. Ese es el secreto.

Y así lo hace Goscinny. Tal vez su nombre no te suene en un primer momento, pero si te digo que escribió las historias de Astérix y Obélix, y las de Lucky Luke y los hermanos Dalton, puede que ya te suene más. Son historias de batallas entre galos y romanos, o de vaqueros en el oeste norteamericano, o de niños en un colegio normal, como las de El pequeño Nicolás. Fíjate en ésta que comienza así:


VINO EL INSPECTOR
La maestra entró en clase muy nerviosa. —El señor inspector está en la escuela —nos dijo—, cuento con vosotros para que seáis buenos y causéis una excelente impresión. Prometimos que nos portaríamos bien, y, además, la maestra no tiene por qué preocuparse, pues casi siempre somos buenos. —Os advierto —dijo la maestra— que es un inspector nuevo. El viejo ya estaba acostumbrado a vosotros, pero se ha jubilado... Después la maestra nos hizo montones y montones de recomendaciones; nos prohibió hablar sin que nos preguntaran, reír sin su permiso, nos pidió que no dejáramos caer canicas como la última vez que vino el inspector, que se encontró de pronto tirado en el suelo; le pidió a Alcestes que dejara de comer cuando el inspector estuviera allí, y le dijo a Clotario, que es el último de la clase, que no llamara la atención. A veces me pregunto si la maestra nos toma por payasos. Pero como queremos mucho a la maestra, le prometimos todo lo que quiso. La maestra miró todo bien para ver si la clase y nosotros estábamos limpios, y dijo que la clase estaba más limpia que algunos de nosotros. Y después le pidió a Agnan, que es el primero de la clase y su ojito derecho, que pusiera tinta en los tinteros, por si el inspector quería hacernos un dictado.
RENÉ GOSCINNY: El pequeño Nicolás



Y llega tu turno. Se trata de que cuentes una batalla, pero sin muertos. Una batalla insignificante, de las que nunca saldrán publicadas en los periódicos. Una batallita. Pero, eso sí, como si fuera la guerra definitiva contra los invasores extraterrestres.

Puede ser el momento preciso de la salida al patio de recreo, entre empujones y carreras; o un partido de fútbol entre 2ºA y 2ºB; o el día en que el tutor o la tutora lee las notas trimestrales; o el último examen de Educación Física; o la famosa pelea entre Andrés y Carolina…
Recuerda: no es tan importante lo que se cuenta como el cómo se cuenta.

viernes, 8 de abril de 2011

La novela de tu vida

El índice de la novela

Hay muchos escritores que afirman que escribir una novela es su forma de vivir otras vidas que les han sido negadas. Escribiendo pueden cambiar de sexo, nacionalidad, época histórica, profesión, fortuna… Algunos alumnos saben, ya desde la infancia, que han nacido para ser músicos, o deportistas, o científicos, o explorados. Es algo que muchos llaman vocación. Lo saben casi desde el primer momento, y mantienen sus preferencias durante toda su vida.

¿Y los escritores? ¿Saben los escritores que quieren ser escritores ya desde la infancia? Pues la mayoría no. La mayoría lo descubre con el tiempo. Y tal vez, sólo tal vez, lo que descubren es precisamente que les gustaría tener muchos oficios a lo largo de su vida. Ser médicos, astronautas, vagabundos, arquitectos, cantantes, políticos, soldados o hechiceros. Les gustaría vivir en muchos sitios, en mundos reales y en mundos fantásticos. Y eso nadie puede hacerlo. Sólo los escritores, cuando escriben, viven otras vidas, y con la misma intensidad, y a veces más, que las vidas reales.


LITERATURA
E
l novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del Sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros, y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores. La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; y la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.
JULIO TORRI: Meditaciones críticas

Ahora imagina tu novela. Tu primera novela ya escrita, firmada por ti, terminada y publicada. ¿Cómo lo has hecho? ¿Has tardado mucho tiempo? Seguro que sí. Las cosas bien hechas necesitan tiempo. En el caso de una novela se puede tardar años. Es como proyectar, construir y decorar un edificio de diez o doce plantas, con todas sus viviendas, oficinas, ascensores, cañerías…
Por eso es importante que sepas que antes de escribir una novela, conviene hacer proyecto, un guión, un resumen, un índice de la novela. Así lo hacen todos los escritores. ¿Te imaginas que alguien construya un edificio sin hacer sobre papel un proyecto previo? ¿Acaso crees que se mantendría en pie? Pues del mismo modo que hay edificios que se derrumban por no estar bien calculados, también las novelas "se caen" (de puro malas) cuando no están bien diseñadas.
Escribe ahora el índice de tu próxima novela. Piensa que tiene que tener, al menos, diez o doce capítulos, y que en cada capítulo tiene que suceder algo: un viaje, un misterio sin resolver, una conversación reveladora, una persecución, un descubrimiento, un accidente, una escena de peligro o de suspense…

No se trata de que escribas la novela ahora, sino el guión: tres o cuatro líneas para cada capítulo. Piensa que puede estar escrita en primera persona, y que en ese caso tú eres el o la protagonista de la historia (real o irreal); o que la puedes escribir en tercera persona, y hacer que el protagonista sea… quien tú quieras.

miércoles, 6 de abril de 2011

La mínima expresión (Hipérboles)

Exagerar es una forma de crear hipérboles, un ejercicio creativo, una figura retórica que busca dar mayor expresividad al lenguaje. Al hacerlo, a ser posible, hay que añadir el sentido del humor. Recuerdo que yo era muy exagerado de pequeño, y que mi madre me decía: "Te he dicho cien millones de veces que no seas exagerado". A mí me hacía gracia, claro, pero me tenía que callar porque me lo decía más enfadada que un cartero buscando Barrio Sésamo.

Hay muchos modos de exagerar, y las hipérboles se pueden construir a partir de cualquier ingrediente. Todo depende del ingenio de cada cual. Hay muchas expresiones hiperbólicas que han pasado al lenguaje común, y de tanto usarse se han convertido en tópicos: Más largo que un día sin pan, Más pesado que una vaca en brazos…

En los modelos que hemos seleccionado siempre hay una referencia al cine o la televisión, para que veas que a partir de las últimas tecnologías también se pueden seguir creando hipérboles desmesuradas. Es un ejercicio creativo que mezcla el ingenio, la fantasía y el humor.

EXAGERANDO

• Tiene más goteras que el baño del Titanic.
• Tiene más mocos que la cama de Alien.
• Vas a acabar peor que el edredón de Espinete.
• Tienes más peligro que los Gremlins cantando bajo la lluvia.
• Estás más atacado que la nave de Star Trek.
• Tienes más tontería que el salpicadero del coche fantástico.
• Descansas menos que Bruce Willis en La jungla de cristal.
• Eres más desagradable que la niña de El exorcista.
• Es más complicado que jugar con King-Kon a las cocinitas.
• Eres más peligroso que Rambo en un restaurante vietnamita.
• Está más mosqueado que el casero de El fugitivo.
• Tiene menos gracia que regalarle a Stevie Wonder una película de cine mudo.
• Es más larga que la infancia de Heidi.
• Es más desagradable que el lavado de estómago de Tiburón II.
• Es más superficial que el sentido del humor de Freddy Krugger.
• Cantas peor que el pato Donald comiendo polvorones.
• Es más grande que la caja de pinturas de Walt Disney.
• Eres más cursi que un especial de La casa de la pradera.
• Trabajas menos que el sastre de Tarzán.


Y ahora te toca a ti. Ponte las pilas y empieza a exagerar (no será la primera vez). De todo lo que se te ocurra: tus compañeros de clase, programas de televisión, libros, edificios, profesores, juegos, ropa, cualidades, objetos, acciones…

Pero ten en cuenta que no es lo mismo exagerar que insultar. Para exagerar se necesita ingenio y sentido del humor, mientras que para insultar basta con tener ganas de hacer daño.

Algunas de tus hipérboles pueden empezar así: Los exámenes por sorpresa me gustan menos que… Mi amigo Carlos es más raro que… En el pueblo de mis abuelos hace tanto frío que… Cuando el jefe de estudios se enfada parece que… La película del martes era más aburrida que…

Y una última pregunta: ¿Quién es el más hiperbólico de tu familia? ¿Tú?

lunes, 4 de abril de 2011

En la piel del otro (Cambio de narrador)

Si yo soy yo porque soy yo, y tú eres tú porque eres tú, yo soy yo y tú eres tú: Si, por el contrario, yo soy yo porque tú eres tú, y tú eres tú porque yo soy yo, entonces ni yo soy yo ni tú eres tú. Parece un trabalenguas sin sentido, entresacado de la obra de teatro Arte, de Yasmina Reza, pero tiene más enjundia de la que parece a simple vista.
A pesar del equilibrio necesario para poder decir "yo soy yo porque yo soy yo", todos necesitamos a los demás. Tenemos que saber qué les pasa, qué sienten, qué piensan. Y para eso tenemos que ponernos, figuradamente, en la piel del otro. Tenemos que cambiar de narrador.
Por ejemplo, en El secreto del lobo, su autor, Fernando Alonso, vuelve a contar el cuento de Caperucita Roja, pero desde la versión del lobo. En ella el lobo, que es vegetariano y tiene el pelaje rojo de tanto comer zanahorias, es ya un lobo viejo y sin dientes cuando conoce a Caperucita. Jamás se comió a los siete cabritillos, ni a los tres cerditos, y mucho menos a la abuela de Caperucita. Todo ha sido una invención de Caperucita para aprovecharse de él y dejarle en ridículo, así que antes de morir decide revelar su secreto. Lo malo es que casi nadie está interesado en conocerlo. Y eso es algo que pasa a diario en nuestro mundo. Oímos sólo lo que queremos oír, sólo lo que nos conviene.


EL LOBO ROJO
El lobo del bosque tenía muchos años a las espaldas y muchas aventuras en su recuerdo. Cuando la noche abría de par en par su boca de luna llena, el lobo miraba en su memoria. Entonces recordaba su fracaso con los siete cabritillos, su fracaso con el corderito que bebía agua en el arroyo, su fracaso con los tres cerditos... Y con cada año que pasaba, con cada fracaso recordado, al lobo se le fueron cayendo los dientes. Su último fracaso, su último diente perdido, había sido en la estúpida aventura del estúpido pastor bromista. Aquel pastor se había burlado una y otra vez de sus compañeros fingiendo que lo atacaba el lobo. Cuando ya ninguno de los pastores creía en sus gritos, el lobo se abalanzó sobre uno de los corderillos y… ¡Allí perdió su último diente! Desde entonces todos los corderos de la comarca comenzaron a burlarse de él: —Ahí viene el Lobo Desdentado! —¡Cuidado, hijos míos, no os vaya a comer! —¡Ja, ja, ja! Y el pobre lobo, avergonzado, se escurría entre los árboles, mascullando: —¡Hace falta tener mala pata! Todas las aventuras desastrosas han tenido que pasarme a mí.
FERNANDO ALONSO: El secreto del lobo



Mírate a ti mismo como si fueras otro. Imagina que por un momento dejas de ser Laura, o Daniel, y te conviertes en alguien que te observa desde fuera. Un observador que ve todo lo que tú ves y sabe hasta lo que piensas y sientes en cada momento. Un narrador omnisciente, vaya.
Y ahora haz que ese otro (el narrador omnisciente en tercera persona) escriba una página de tu diario personal desde ese punto de vista. Ya no puedes escribir: "Ayer me levanté con una sed terrible. Soñé que estaba perdido en el Sahara y que mi lengua se convertía en arena. Mi madre me preguntó…". Sino algo más parecido a esto: "Miguel (o Inés, o Sandra, o Julián, cualquiera que sea tu nombre) se despertó el miércoles con una sed terrible. Había estado soñando que se perdía en el Sahara y que su lengua se convertía en arena. Su madre le preguntó..."
Escribe de ti como si otro lo estuviera haciendo y cuenta lo que ha sucedido durante un día concreto de la semana pasada. No tiene por qué ser algo espectacular, sino concreto y verdadero.

sábado, 2 de abril de 2011

La granja de los animales

Fábulas en verso

La fábula es uno de los géneros literarios más antiguos de la historia. El primer fabulista conocido, y siempre imitado, fue Esopo, que vivió en Grecia seis siglos antes de Cristo. Luego siguieron Fedro, La Fontaine, Samaniego o Monterroso, cruzando 26 siglos de historia de la literatura. Aún hoy, a comienzos del siglo XXI se siguen escribiendo fábulas, y también lo harán en el siglo XXII, puedes estar seguro.
Nadie sabe bien cuál es el secreto para gozar de una vida tan larga y saludable. La fábula, ya desde su origen, no es mas que una narración literaria, generalmente en verso, con personajes animales que hablan y actúan como las personas. De las historias que se cuentan casi siempre se pueden entresacar algunas enseñanzas prácticas. Esas son casi las únicas leyes de la fábula. Y a pesar de eso las variaciones son casi infinitas.
Alguna vez deberías leer, si no lo has hecho todavía, La granja de los animales, de George Orwell. Es una novela corta magnífica. De fábula. Seguro que te gusta. Y diría aún más: si no te gusta, vuélvela a leer tantas veces como sea necesario hasta que te guste. Lo digo en serio.

LAS RANAS PIDIENDO REY
Sin Rey vivía, libre, independiente,
el pueblo de las Ranas felizmente.
La amable libertad sólo reinaba
e
n la inmensa laguna que habitaba;
mas las Ranas al fin un Rey quisieron,
a Júpiter excelso lo pidieron;
conoce el dios la súplica importuna,

y arroja un Rey de palo a la laguna:

debió de ser sin duda buen pedazo,
pues dio su majestad tan gran porrazo,
que el ruido atemoriza al reino todo;

cada cual se zambulle en agua o lodo,
y quedan en silencio tan profundo
cual si no hubiese ranas en el mundo.
Una de ellas asoma la cabeza
y, viendo a la real pieza,

publica que el monarca es un zoquete.

Congrégase la turba, y por juguete

lo desprecian, lo ensucian con el cieno,
y piden otro Rey, que aquel no es bueno.

El padre de los dioses, irritado,

envía a un culebrón que a diente airado
muerde, traga, castiga,
y a la mísera grey al punto obliga
a recurrir al dios humildemente.
—Padeced —les responde— eternamente;
que así castigo a aquel que no examina

si su solicitud será una ruina.


FÉLIX MARÍA SAMANIEGO: Fábula XVI



En la fábula de Samaniego, cuyo argumento copia de La Fontaine y Esopo, casi todos los versos son endecasílabos, y riman en pareados consonantes de principio a fin. No es esa la única forma de hacerlo: tú puedes tomarte algunas libertades, como dejar el metro y la rima libres.
Pero eso no te libra de intentarlo. Las fábulas te esperan, y no puedes pasar a la siguiente unidad sin al menos haber intentado plagiar a los clásicos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Comisaría

Sueño que me torturan, que me arrojan por la ventana del quinto piso de una comisaría y caigo al vacío. Me golpeo contra el suelo y sé que no estoy muerto, pero tengo demasiados huesos rotos como para poder levantarme. La humedad de la cara debe de ser sangre caliente, pero me despierto y reconozco a Bongo, mi peludo husky, que me lame el rostro tras caerme de la cama. La misma pesadilla de siempre. Me relajo y respiro hondo. Con los ojos cerrados noto una especie de lluvia caliente sobre mi cara. Qué extraño. Abro los ojos y veo a cuatro policías orinando sobre mí. Me espabilo del todo y reconozco por fin el patio interior de la comisaría.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Vaso roto

Estoy preocupado. Tengo el ceño fruncido. Me rasco el coco.
Y todo empezó ayer, que estaba llenando el lavavajillas de loza y cubiertos, cuando se me resbaló un vaso, y se hizo añicos.
Crash.
Me quedó polvo de cristal entre los dedos, y algunas astillas invisibles. Pero no sangré.
Me fui al baño y dejé correr el agua por la mano, para que los microcristales se fueran por las cañerías. Luego la sequé con cuidado, sin frotar.
Le puede pasar a cualquiera.
No tiene importancia.
¿Quién no ha roto un vaso?
Solo los que no los lavan, los que dejan que su madre se los lave (su madre a veces es su esposa, madres que se disfrazan de concubinas).
¿Que no quieres divorciarte? Pues no te cases.
¿Que no quieres morirte? Pues no nazcas.
No importa que no hayas decidido nacer (te vino impuesto), porque casi seguro que no decidirás morir (te vendrá impuesto).
Lo dice también el refrán español con otras palabras: "La que no está acostumbrada a bragas, las costuras le hacen llagas".
Así que se me rompió un vaso.
Que no es para tanto.
Además era de oferta, de Alcampo.
Menos de un euro.

Pero es que no es por eso.

Si la cosa se hubiera quedado ahí, pues vale, tiene un pase.

Pero es que durante la cena, horas después, calculé mal la distancia de mi mano a la copa de vino, recién rellenada con un Rioja baratillo, de Mercadona.
Y la empujé.
Y se cayó.
No se rompió, pero todo el vino se derramó sobre el mantel , y una buen parte fue a la alfombra.
Un pringue.
No es por el vino, que era del montón, ni por el mantel, de las rebajas de El Gato Preto, ni siquiera por la alfombra, de Ikea, normalilla.
No era por eso.
Bea me lo notó en la cara, y me dijo: "Derramar vino trae buena suerte". Tenemos que celebrarlo.
Yo le dije: "Vale, si es por eso, puedo rociar todo el salon con lo que queda en la botella".
"No, no", dijo ella, "así no vale. Tiene que ser por descuido, sin querer."

Estábamos celebrando el final de su libro de cuentos bilingües. Casi un año de trabajo, pero al fin estaba el manuscrito terminado, y enviado a la editorial.
Había que celebrarlo.
Llené de nuevo la copa y brindamos.

Pero a mí me me habían caído ya dos vasos en un día. O un vaso y una copa, que es lo mismo.
No importa, le puede pasar a cualquiera. La emoción, el despiste, el azar.
Claro, pero es que mañana es mi cumpleaños.
Un año más.
Un poco más viejo.
Un poco más torpe.
Vuelta a la infancia.
Involución.
El descenso.

No hace falta que lo diga Bea, ya me lo digo yo:
También un poco más lúcido.
Un poco más flexible (mentalmente, solo mentalmente).
Un poco más empático.
Un poco más sabio.
Y hasta un poco más feliz.

Ya, bueno, lo uno por lo otro.
Aunque al final lo otro acabará con lo uno.
A tumba abierta.

viernes, 11 de marzo de 2011

Martin Ellrodt vino desde Nüremberg

Martin Ellrodt, uno de los contadores de cuentos más grandes de Alemania (iba a decir el mejor, pero me disgustan los absolutos) llegó desde Nüremberg con sueño y con frío. Aquí se el curó todo, aunque se le empezó a mover una muela al fondo de la boca. Luego se le curó.

Y entretanto, día tras día, fuimos hablando de todo un poco, como está mandado. Hacía ya tiempo que no nos veíamos. La última vez fue en agosto, en Ouro Preto, Minas Gerais, Brasil. Y antes de eso en la presentación de la RIC en Madrid, hace ya casi año y medio.

Hablamos del futuro del cuentacuentos, de las corrientes puristas y las fusiones, de Margaret Read McDonald, de asociaciones de narradores "clique", de divorcios sonados (la National Storytelling Network con el International Storytelling Center), de libros, de vueltas al mundo, del juego "Dixit" para generar cuentos, de Cuba, de boyscouts, de Luteranos y católicos, de salchichas, de festivales, de proyectos, de Geeta Ramanujam, de pedagogía, de literatura infantil, de chicas en minifalda y de traducciones. Y nos faltó tiempo.

Después de diez días se fue, pero al menos nos dio tiempo para poner el mundo patas arriba.

lunes, 7 de marzo de 2011

El Festival de Cuentacuentos más antiguo de España

Un año más, gracias al trabajo de Antonio Lozano, Francis, Viviana, Fela, Maricarmen y muchos más, se celebró el Festival Internacional de Narración Oral "Cuenta con Agüimes", 2011. El número XXI, el más antiguo de España, y el mejor organizado. Nació dos años antes que el de Guadalajara.

Allí nos fuimos Beatriz y yo invitados otra vez por Antonio. Bea estuvo contando para niños y “Cuentos con aire flamenco” en el Teatro de Agüimes, en el Cruce de Arinaga, en la isla del Hierro, en Lanzarote, en los Realejos y en el Puerto de la Cruz (Tenerife). Yo estuve impartiendo un Taller de Escritura acerca de “Los recursos de la creatividad” en tres sesiones de tres horas cada una.

Mucho avión, mucho ron, muchos cuentos y muchas risas.

Hasta Agüimes llegaron también con sus cuentos Aldo Méndez (no desde Cuba, sino desde Ciudad Real), al que no veía desde hacía año y medio, cuando coincidimos en Albarracín (yo con otro Taller de Escritura de la Escuela de Escritores, él contando cuentos durante la cena.

Mercedes Carrión, a la que conozco desde hace más de 20 años, llegó con sus tórtolas y peces para los trucos de magia. Quizá sea Mercedes el ejemplo más evidente de la supervivencia de los narradores. No es la que lleva más tiempo contando en España, pero casi, casi.

Cristina Verbena vino desde Zaragoza, aunque en el Puerto de la Cruz la confundieron con Cristina Verberana y dijeron que era gallega. No la conocía de antes, y apenas la conocí en esos días.

Maísa Marbán, mi amiga desde hace otros 18 años, ya recuperada de la aventura con la librería infantil, y rescatada definitivamente para los cuentos narrados. Un reencuentro afortunado, después de tanta distancia y tantos proyectos. Recuperar la amistad de modo intenso siempre es una alegría.

El escritor caboverdiano Germano Almeida, un metro noventa y cinco de buena escritura, el García Márquez de Cabo verde, con el que pudimos hablar y hablar en portugués. CUánta saudade, qué buenas sus novelas. Hizo un espectáculo de lectura/narración en español/portugués, gracias al trabajo conjunto con Maísa, que marca uno de los caminos futuros de multilingüismo en el cuentacuentos.

El Taller de Juglares de Gran Canaria, y Antonio López, que vive ahí mismo, a la vuelta de la esquina, nos recibieron como grandes anfitriones. Y como grandes narradores también, desde luego, que ya llevan muchos años de contadas a las espaldas.

El Festival de Agüimes es siempre un lujo. Volveremos, claro que sí. Qué gusto.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Taller de Escritura en Agüimes


Me envía Fela desde la Casa de Cultura de Agüimes esta foto que nos sacó un periodista al terminar el Taller de Escritura que estuve impartiendo durante el XXI Festival Internacional de Narración Oral "Cuenta con Agüimes".
Los textos de los alumnos y alumnas que allí se escribieron fueron excelentes, con suficiente nivel como para poder ser publicados en cualquier antología. Felicidades a todos ellos.

viernes, 18 de febrero de 2011

Festival de Agüimes 2011 a doble página


Doble página y suplemento cultural Pleamar en el periódico "Canarias 7" sobre el el Festival de Agüimes 2011. En la foto, Germano Almeida (escritor, Cabo Vede), Mercedes Carrión, Beatriz Montero, Cristina Verbena, Maísa Marbán y Enrique Páez. Aldo Méndez llegó tarde a la foto, pero está en el reportaje, y en el Festival.

jueves, 10 de febrero de 2011

Nieve en el Teide, Agüimes al fondo

Desde hace unos días hay nieve en el Teide. Mucha nieve. Esta es la foto que he sacado desde nuestra propia casa. Bea y yo hemos subido a tocar la nieve esta mañana, como si fueramos guanches que desconocen el frío. Y hemos llegado hasta ella, y nos hemos tirado bolas de nieve. ¡Pequeñas, muy pequeñas, con lo grande que es el Teide!

Mañana nos vamos al Festival de Agüimes, que Antonio Lozano nos espera. Y Maricarmen, y Fela, y Miguel, y el otro Antonio... Y nos encontraremos con Mercedes Carrión, y con Aldo Méndez, y Maísa Marbán... en fin, con amigos.
Yo estaré impartiendo un Taller de Escritura: Los recursos de la creatividad, entre el desbloqueo y Poe.

Volaremos al Hierro, y a Lanzarote, y a Tenerife, y a Gran Canaria otra vez. Algo más de una semana.

Flew in from Miami Beach BOAC.
Didn't get to bed last night.
On the way the paper bag was on my knee.
Man I had I dreadful flight.

martes, 8 de febrero de 2011

Tips on writing Children's literature (2)

There is a fundamental question in the approaching when you sit down to write a children's story. You can write for children, which usually involves a considerable paternalism and manipulation and falsification of the text with the approval and consent of some teachers and editors, but not of young readers; or can write from childhood, identifying and making yourself an accomplice to the protagonist and the reader child, its scale of values and tone that tells the story, for which you must recover the child still inside you and force him/her to write.

This difference of attitude on writing is not negligible. Some authors of adult literature have tried to make inroads in the children and young literature, without much success. And the most frecuent mistake is precisely to give a special treatment to writing children's books, as if it were something different, with different rules, where they feel obliged to bring literature to children by dint of making a minor literature, patronizing, moralizing, corny and artificially cheerful.

Children readers, of course, perceive it, and even don't knowing how to deal with critics underpinnings of the failed text, they manifest it in a more accurate and relentless way: throwing the book into the trash or forgetting it at the bottom of the cabinet (wise punishment for pedantry). In fact, the construction rules on creative writing are always the same: we must see the world through the characters' eyes, and if the characters are children, we might see the world through their eyes and not through the eyes of the adult writer. The codes are different (as are those of a pregnant woman, an undocumented immigrant, a cancer patient or a lover), but if the writer should be in the shoes of the characters in his stories, looking at the world through its eyes and breathe with their lungs, when you come into children's literature you might do the same: to mimic the characters, not watch them from atop a platform.

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Hay una diferencia fundamental en el planteamiento a la hora de sentarse a escribir una historia infantil. Tú puedes escribir para la infancia, lo que suele acarrear paternalismo y una notable manipulación y falsificación del texto, con el agrado de algunos profesores y editores, pero no de los niños lectores; o escribir desde la infancia, identificándote y haciéndote cómplice del protagonista y del niño, de su escala de valores y del tono en que se cuenta la historia, para lo cual debes recuperar al niño que aún llevas dentro y ponerlo a escribir.

Esa diferencia de actitud ante la escritura no es insignificante. Hay autores de literatura de adultos que han tratado de hacer incursiones en la literatura infantil o juvenil, sin mucho éxito. Y el error que cometen con mayor frecuencia es justamente el de darle un tratamiento especial a la escritura de libros infantiles, como si se tratara de algo diferente, con otras reglas, donde se sienten en la obligación de acercar la literatura a los niños a fuerza de hacer una literatura menor, paternalista, moralizante, artificialmente alegre y descafeinada.

Los niños lectores, por supuesto, lo perciben; y aunque no sepan hacer una crítica fundamentada del texto fracasado, lo manifiestan de una manera más certera e implacable: tirando el libro a la papelera u olvidándolo en el fondo del armario (sabio castigo para las pedanterías). En realidad, las reglas de construcción son las mismas: hay que ver el mundo a través de los personajes, y si los personajes son niños, habrá que ver el mundo a través de sus ojos y no a través de los ojos del adulto. Los códigos son diferentes (como lo son los de una mujer embarazada, un inmigrante sin papeles, un enfermo de cáncer o un enamorado), pero si el escritor debe ponerse en la piel de los personajes de sus historias, mirar el mundo a través de sus pupilas y respirar con sus pulmones, cuando entra en la literatura infantil debe hacer lo mismo: mimetizarse con los personajes, y no mirarlos desde lo alto de un estrado.

viernes, 4 de febrero de 2011

Una rosa es una rosa es una rosa (CLIJ - y 3)

Una rosa es una rosa es una rosa (1)

Con respecto a las discusiones terminológicas acerca de la designación de la profesión —para algunos parece ser muy desconcertante no poder darle un nombre definitivo a su oficio— , pensamos que se trata de discusiones estériles provocadas por tópicos de inferioridad cultural, el sexo de los ángeles otra vez sobre el tapete. Según la opinión de unos pocos, la palabra cuentacuentos, traducción directa del Storytelling inglés, infantiliza y desprestigia la profesión. Para la RIC el cuentacuentos, la educación, la promoción de la lectura y la recuperación del legado oral jamás va a ser un oficio menor. Y no nos preocupa la variedad de denominaciones que existen para este mismo oficio en todo el ámbito de las lenguas latinas: cuentacuentos, narradores orales —unas veces escénicos, otras contemporáneos—, cuenteros, cuentistas, contadores de historias, juglares, y hasta etnopoetas, para los más exquisitos. Discutir el término es mirar el dedo que señala la Luna.

Cada día la Red Internacional de Cuentacuentos recibe cinco solicitudes nuevas para inscribirse como miembros de la RIC. La mayoría son rechazadas porque no cumplen los requisitos mínimos: pastores evangélicos, empresas intermediarias, actores que no tienen espectáculos de cuentacuentos, titiriteros que no cuentan cuentos, mimos mudos, bibliotecarios que muy de vez en cuando leen cuentos en su centro, abuelas que narran a sus nietos, maestros que cuentan algún cuento en clase, y así un largo etc. No se trata de desvalorizar ninguno de esos trabajos o dedicaciones, absolutamente necesarias, sino de centrar lo más posible el trabajo del cuentacuentos. Las fronteras entre quién es y quién no es narrador oral profesional, en ese 5 % de casos “dudosos”, no están construidas con zanjas de cocodrilos y cercas electrificadas. El objetivo de la RIC es trabajar a favor del cuentacuentos, no sentar cátedra ni expedir certificados de idoneidad.


Apoyos y objetivos

La Red Internacional de Cuentacuentos ha recibido el apoyo explícito de más de 800 organismos y personalidades entre bibliotecas, centros educativos y culturales, grupos de trabajo, escritores y narradores. Entre sus objetivos prioritarios está el tender puentes de interconexión entre los narradores orales procedentes de todas las culturas del mundo.

El hecho de que dos de sus principales impulsores, la cuentacuentos Beatriz Montero y el escritor Enrique Páez, administren la RIC desde Tenerife, permite que se haga muy especial hincapié en la interculturalidad de las lenguas hispanas. De hecho más de la mitad de los miembros de la Red Internacional de Cuentacuentos son narradores orales españoles (22 %) o latinoamericanos (45 %).

La Red Internacional de Cuentacuentos tiene subscritos acuerdos de colaboración con La Escuela de Escritores (Madrid); la Escola d'Escriptura del Ateneu de Barcelona; la Escuela de Escritores Alonso Quijano; el Taller de Escritura de Madrid; la Casa de Letras de Argentina; el Foro Internacional de Narración Oral de México; la red germana de narradores orales Erzaehlen ; la Casa de América de Madrid; el Instituto Cervantes; las Bibliotecas Públicas de Madrid; el Instituto Conta Brasil; la Corporación Vivapalabra (Colombia); Kathalaya Storytelling Academy (India); Storytelling Toronto (Canadá); Vancouver Society of Storytelling (Nueva Zelanda); el Seminario de la Literatura Infantil y Juvenil de Guadalajara; la asociación ANIN de narradores de Catalunya; la revista Tantágora de narración oral; el portal Gretel de LIJ de la Universidad Autónoma de Barcelona; Instituto Cultural Aletria de Brasil; la Escuela de narración oral Caszacuento de Montevideo (Uruguay); la Escuela de Cuentacuentos de Barquisimeto (Venezuela); Cielos de papel (Argentina); Foro de Narración Oral del Gran Teatro de La Habana (Cuba); Proyecto Narrarte (Cuba); Proyecto Cuenta Lee (México); entre otros muchos.


Cuento en corto

Con el objetivo de convertir las nuevas tecnologías en un aliado de la tradición milenaria de la narración oral se convocó el año pasado la primera edición del certamen Cuento en corto. La Red Internacional de Cuentacuentos y Escuela de Escritores emplazaron a narradores orales y escritores de todo el mundo a escribir, contar y grabar cuentos de temática libre para ser difundidos a través de Youtube y recopilados en la página web: www.cuentoencorto.com

En esta web se pueden ver y disfrutar los vídeos presentados a concurso de la edición anterior, así como el vídeo ganador y los diez finalistas. La calidad de la narración oral y de los textos de los cuentos fue muy alta, por lo que se hizo complicado establecer un solo premio, y se otorgaron menciones especiales a los diez vídeos finalistas. Este año se convocará la segunda edición del concurso. Se podrán consultar sus bases en la propia página del concurso www.cuentoencorto.com o en la web de la Red Internacional de Cuentacuentos.

Las nuevas tecnologías, con imaginación y buena voluntad, pueden ayudar a mantener viva la herencia de Sherezade —la protagonista de Las mil y una noches— y subvertir así la profecía autoimpuesta que nos augura un mundo en el que las relaciones interpersonales son desplazadas por la tecnología.

La idea del certamen es que participen todos: los cuentacuentos y los escritores de cuentos. Por eso se creó la sección Dale voz donde los escritores que busquen narrador oral y los narradores orales que busquen cuentos que contar se pongan en contacto y participen en el concurso.

Y como todo concurso, este año también tendrá un nuevo ganador con un premio monetario y una beca para cursar gratuitamente un taller en la Escuela de Escritores.


Una herramienta fundamental


La Red Internacional de Cuentacuentos es ya una herramienta fundamental de consulta en bibliotecas, centros escolares, concejalías de cultura, e instituciones educativas y culturales, porque alberga el mayor listado de profesionales del cuentacuentos, con forma de contacto, currículum, fotos, vídeos, bibliografía y espectáculos de cientos de narradores profesionales que trabajan a favor de la animación a la lectura, la extensión cultural y la literatura a través de los cuentos contados. Además es un portal de noticias entorno al cuentacuentos que quiere preservar la riqueza de la tradición oral apoyándose en las nuevas tecnologías. Una fusión de tradición y modernidad, de palabra dicha y palabra escrita. Tienen su perfil en Facebook con más de 9.000 seguidores entre amigos y fans, y un megablog que recoge 200 blogs de narradores orales. Búscalo en
www.redinternacionaldecuentacuentos.blogspot.com

Son buenas noticias para los cuentos, los cuentacuentos, la comunicación y la cultura.

Tu voz también cuenta. Anda, cuéntame un cuento.


Te puede interesar:

  • AMO, Montserrat del: Cuentos contados, Madrid, Ediciones SM, 2006.
  • BARBERIS, Alicia: Viaje hacia los cuentos, Buenos Aires, Ed. E.D.B., 2001.
  • BRYANT, Sara C.: El arte de contar cuentos, Barcelona, Ed. Bibliària, 1999.
  • MONTERO, Beatriz, Los secretos del cuentacuentos, Madrid, Ed. CCS, 2010.
  • ORTIZ, Estrella: Contar con los cuentos, Ciudad Real, Editora Ñaque, 2002.
  • PADOVANI, Ana: Contar cuentos. Desde la práctica hacia la teoría, Buenos Aires, Ed. Paidós Ibérica, 2000.
  • PÁEZ, Enrique: Escribir . Manual de técnicas narrativas, Madrid, Ediciones SM, 2009.
  • PELEGRÍN, Ana: La aventura de oír . Cuentos tradicionales y literatura infantil, Madrid, Ed. Anaya, 2008.
  • PROPP, Vladimir: Las raíces históricas del cuento, Madrid, Editorial Fundamentos, 1998.
  • RODRÍGUEZ ALMODÓVAR, Antonio: Cuentos al amor de la lumbre (2 vol.), Madrid, Ed. Anaya, 1983.
  • VENTURA, Nuria; DURÁN, Teresa: Cuentacuentos. Una colección de cuentos para poder contar, Madrid, Siglo XXI Editores, 2008.

(1) La frase "Rosa es una rosa es una rosa es una rosa" fue escrita por Gertrude Stein, como parte del poema Sagrada Emily, que apareció en el libro Geography and Plays. "Una rosa es una rosa es una rosa" es probablemente la cita más famosa, a menudo interpretada en el sentido de "las cosas son lo que son", una declaración de la ley de identidad "A es A".

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Tenerife, enero de 2011

Tercera parte del artículo publicado en la revista CLIJ nº 239, enero-febrero 2011, reproducido aquí con autorización de sus editores y autores. ver artículo completo aquí: ¿Qué es la Red Internacional de Cuentacuentos?"
Prohibida su reproducción, total o parcial, sin permiso de sus autores, Enrique Páez y Beatriz Montero.

jueves, 3 de febrero de 2011

Así nació la Red Internacional de Cuentacuentos - (CLIJ-2)

Motivados por la convicción de que el cuentacuentos es una necesidad vital y un patrimonio inmaterial de la humanidad se creó la Red Internacional de Cuentacuentos. Todo comenzó el verano de 2009, cuando se hizo urgente el proyecto de crear una plataforma internacional de contadores de historias. Actualmente La Red Internacional de Cuentacuentos agrupa a más de 840 contadores de cuentos profesionales de 45 países en los cinco continentes. La mayor base de datos del mundo en ese campo.

Está coordinada por catorce especialistas de once países diferentes, todos ellos con una larga trayectoria profesional como escritores, investigadores del folclore, ilustradores, creativos, profesores universitarios y cuentacuentos. Sus nombres son: Beatriz Montero (España), Antonio Rodríguez Almodóvar (España), Armando Quintero (Venezuela), Armando Trejo (México), Ana Victoria Garro (Costa Rica), Niré Collazo (Uruguay), Diego Parra (Colombia), Mayra Navarro (Cuba), Benita Prieto (Brasil), Alicia Barberis (Argentina), Alekos (Colombia-España), Martin Ellrodt (Alemania), Geeta Ramanujam (India), y Enrique Páez (España).

Todos ellos decidieron juntar sus voces y su experiencia profesional para lanzar la Red Internacional de Cuentacuentos. Ante el deterioro y el retroceso de la oralidad frente a las nuevas tecnologías y medios de comunicación, los cuentacuentos dan la voz de alarma para mantener viva la herencia de Sherezade y el milenario arte de contar cuentos. Estos nuevos juglares han tomado por asalto los foros y las webs de Internet para demostrar que la palabra puede y debe traspasar todas las fronteras.

Esta plataforma de contadores de cuentos es una red de hilos invisibles que hace posible la interconexión a través de internet entre narradores orales de todo el planeta. Pero no solo eso. La Red Internacional de Cuentacuentos va más allá, fomenta la investigación, la recuperación del legado oral, la animación a la lectura, y el valor de los cuentos como patrimonio de la humanidad.

¿Cómo se cuenta un cuento? ¿Dónde encuentro un cuento para contarlo? ¿Dónde puedo escuchar cuentos? En su página web, www.cuentacuentos.eu , hay respuestas a estas preguntas y a muchas más. Su portal tiene diferentes apartados especializados, desde una exhaustiva relación de Festivales de narración oral de todo el mundo, hasta noticias actuales relacionas con el mundo de los cuentacuentos.

En la sección Teórica se pueden encontrar interesantes artículos relacionados con la narración oral escritos por estudiosos y especialistas en este campo. Y en la sección Cuentos están los cuentos de siempre, romances castellanos, leyendas de Bécquer, fábulas de Samaniego, y centenares de cuentos contemporáneos.

También incluyen una infinidad de enlaces a bibliotecas, centros culturales, asociaciones, instituciones educativas y de investigación, revistas especializadas, editoriales y grupos de trabajo.


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Segunda parte del artículo publicado en la revista CLIJ nº 239, enero-febrero 2011, reproducido aquí con autorización de sus editores y autores. ver artículo completo aquí: ¿Qué es la Red Internacional de Cuentacuentos?"

miércoles, 2 de febrero de 2011

The renaissance in the art of storytelling (CLIJ-1)

Come on, tell me a story, children ask before going to bed. Storytelling belongs to the magical land of childhood, but it's also one of the activities that trigger creativity, imagination, communication, multiculturalism and solidarity more intense. Stories also pervade our daily lives. They are everywhere. And they get us to see life from another perspective: more magical, more bearable, more beautiful. Some of us tell stories and encourage reading, others to strengthen cross-contained classroom, asking for a raise to get a loan, or for the future love partner. The truth is that we can not live without stories. Come on, tell me a story. Well, you see, this is the story of a cat that had feet of cloth and tummy upside down. Do you want me to tell you again? Like a never ending story, so this business of storytelling, a story in itself with a circular life that never runs dry.

Lucia, teacher of Spanish at high school in Paris, commented that she gets students to learn Spanish faster than other classes. How do you get? Was asked by other teachers. Storytelling. It is always more attractive a fairy tale than a real history, common and unremarkable. There are many people who use storytelling tool in its work: lawyers, trade unionists, social mediators, nurses. The list could be endless.

It was already said in the book "The Secrets of storytelling" (Beatriz Montero, Madrid: Ed. CCS, 2011), that storytelling is a gigantic tree rooted in ancient roots. A tree whose perimeter is increasing every day with the nutrients words of storytellers. A robust tree that stands firm to the new technologies surrounding it. And the storyteller's voice that is entangled in the soul, from whose mouth comes words that become guide dogs that lead to beautiful land full of fantasy.
What could be more powerful than the voice that is kept alive in memory for centuries?

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First part of the article published in the magazine CLIJ No 239, January-February 2011, reproduced here with permission of its editors and authors, "What is the International Storytelling Network?" .

martes, 1 de febrero de 2011

El renacimiento en el arte de contar cuentos (CLIJ-1)

El renacimiento en el arte de contar cuentos

Anda, cuéntame un cuento, nos pide el niño y la niña al irse a la cama. Contar cuentos pertenece al territorio mágico de la infancia, pero también es una de las actividades que desencadenan con mayor intensidad la creatividad, la imaginación, la comunicación, la interculturalidad y la solidaridad.

Los cuentos también invaden nuestra vida diaria. Están en todas partes. Y consiguen hacernos ver la vida desde otra perspectiva: más mágica, más soportable, más bella. Unos cuentan cuentos como animación a la lectura, otros para reforzar los contenidos transversales en el aula, para pedir un aumento de sueldo, para conseguir un préstamo, o para enamorar a la futura pareja. Lo cierto es que sin cuentos no podemos vivir.

Anda, cuéntame un cuento. Pues verás, esta es la historia de un gato que tenía los pies de trapo y la barriguita al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez? Como un cuento de nunca acabar, así es este oficio de contar cuentos, un cuento en sí mismo con una vida circular que nunca se agota. Lucía, profesora de español en un liceo de París, comentaba que sus alumnos conseguían aprender el español más rápido que en otras clases. ¿Cómo lo consigues? Le preguntaron los otros profesores. Contando cuentos. Y es que siempre es más atractiva una historia fantástica que una historia real, común y anodina. Existen otras muchas personas que hacen uso de la herramienta de cuentacuentos en sus trabajos: abogados, sindicalistas, mediadores sociales, enfermeras. La lista podría ser infinita.

Ya fue dicho en “Los secretos del cuentacuentos” (Beatriz Montero, Ed. CCS, Madrid, 2011), que el arte de contar cuentos es un árbol gigantesco anclado en raíces milenarias. Un árbol cuyo perímetro aumenta cada día con las palabras nutritivas de los narradores. Un árbol robusto que se mantiene firme ante las nuevas tecnologías que lo rodean. Y el cuentacuentos es esa voz que se enreda en el alma, de cuya boca salen palabras que se convierten en lazarillos que nos conducen a tierras hermosas llenas de fantasía. ¿Puede haber algo más poderoso que la voz que se mantiene viva en la memoria durante siglos?

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Primera parte del artículo publicado en la revista CLIJ nº 239, enero-febrero 2011, reproducido aquí con autorización de sus editores y autores. ver artículo completo aquí: ¿Qué es la Red Internacional de Cuentacuentos?"