martes, 6 de junio de 2023

La granja de los animales (Fábulas en verso)

La fábula es uno de los géneros literarios más antiguos de la historia. El primer fabulista conocido, y siempre imitado, fue Esopo, que vivió en Grecia seis siglos antes de Cristo. Luego siguieron Fedro, La Fontaine, Samaniego o Monterroso, cruzando 26 siglos de historia de la literatura. Aún hoy, a comienzos del siglo xxi se siguen escribiendo fábulas, y también lo harán en el siglo xxii, puedes estar seguro. 

Nadie sabe bien cuál es el secreto para gozar de una vida tan larga y saludable. La fábula, ya desde su origen, no es más que una narración literaria, generalmente en verso, con personajes animales que hablan y actúan como las personas. De las historias que se cuentan casi siempre se pueden entresacar algunas enseñanzas prácticas. Esas son casi las únicas leyes de la fábula. Y a pesar de eso las variaciones son casi infinitas.

Alguna vez deberías leer, si no lo has hecho todavía, La granja de los animales, de George Orwell. Es una novela corta magnífica. De fábula. Seguro que te gusta. Y diría aún más: si no te gusta, vuélvela a leer tantas veces como sea necesario hasta que te guste. Lo digo en serio.

 


 

Las Ranas pidiendo Rey

 

Sin Rey vivía, libre, independiente,

el pueblo de las Ranas felizmente.

La amable libertad sólo reinaba

en la inmensa laguna que habitaba;

mas las Ranas al fin un Rey quisieron,

a Júpiter excelso lo pidieron;

conoce el dios la súplica importuna,

y arroja un Rey de palo a la laguna:

debió de ser sin duda buen pedazo,

pues dio su majestad tan gran porrazo,

que el ruido atemoriza al reino todo;

cada cual se zambulle en agua o lodo,

y quedan en silencio tan profundo

cual si no hubiese ranas en el mundo.

Una de ellas asoma la cabeza

y, viendo a la real pieza,

publica que el monarca es un zoquete.

Congrégase la turba, y por juguete

lo desprecian, lo ensucian con el cieno,

y piden otro Rey, que aquel no es bueno.

El padre de los dioses, irritado,

envía a un culebrón que a diente airado

muerde, traga, castiga,

y a la mísera grey al punto obliga

a recurrir al dios humildemente.

—Padeced —les responde— eternamente;

que así castigo a aquel que no examina

si su solicitud será una ruina.

 

Félix María Samaniego: Fábula xvi

 

 

En la fábula de Samaniego, cuyo argumento copia de La Fontaine y Esopo, casi todos los versos son endecasílabos, y riman en pareados consonantes de principio a fin. No es esa la única forma de hacerlo: tú puedes tomarte algunas libertades, como dejar el metro y la rima libres.

Pero eso no te libra de intentarlo. Las fábulas te esperan, y no puedes pasar a la siguiente fase de tu escritura sin al menos haber intentado plagiar a los clásicos.

 

© Enrique Páez 

sábado, 3 de junio de 2023

Corresponsal de guerra (Narrar un acontecimiento)


Un corresponsal de guerra tiene que saber escribir, y tiene que saber describir lo que pasa en el frente de batalla. Los lectores no están allí para verlo, y su trabajo consiste en contarles, como si del capítulo de una novela se tratara, algo que no es una novela de ficción, sino una realidad.
Un buen corresponsal de guerra acaba siendo un buen escritor. Hemingway lo fue, y Pérez Reverte también, y Bartolomé de las Casas, y Orwell. Si alguien es capaz de contar algo que está sucediendo y atrapar la atención del lector, es que tiene madera de escritor. Porque lo que importa no es tanto lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Una buena historia desaparece cuando el que la narra no sabe hacerlo. Eso es lo que pasa con los que cuentan chistes sin tener gracia para contarlos: sólo los revientan, los destripan, pero no logran hacer reír a nadie.
Los buenos autores saben contar sucesos mínimos como si fueran grandes batallas. Ese es el secreto.
Y así lo hace Goscinny. Si su nombre no te suena en un primer momento, lo hará si te recuerdo que escribió las historias de Astérix y Obélix, y las de Lucky Luke y los hermanos Dalton. Son historias de batallas entre galos y romanos, o de vaqueros en el oeste norteamericano, o de niños en un colegio normal, como las de El pequeño Nicolás. Fíjate en ésta que comienza así:

Vino el inspector

La maestra entró en clase muy nerviosa.

—El señor inspector está en la escuela —nos dijo—, cuento con vosotros para que seáis buenos y causéis una excelente impresión.

Prometimos que nos portaríamos bien, y, además, la maestra no tiene por qué preocuparse, pues casi siempre somos buenos.

—Os advierto —dijo la maestra— que es un inspector nuevo. El viejo ya estaba acostumbrado a vosotros, pero se ha jubilado...

Después la maestra nos hizo montones y montones de recomendaciones; nos prohibió hablar sin que nos preguntaran, reír sin su permiso, nos pidió que no dejáramos caer canicas como la última vez que vino el inspector, que se encontró de pronto tirado en el suelo; le pidió a Alcestes que dejara de comer cuando el inspector estuviera allí, y le dijo a Clotario, que es el último de la clase, que no llamara la atención. A veces me pregunto si la maestra nos toma por payasos. Pero como queremos mucho a la maestra, le prometimos todo lo que quiso. La maestra miró todo bien para ver si la clase y nosotros estábamos limpios, y dijo que la clase estaba más limpia que algunos de nosotros. Y después le pidió a Agnan, que es el primero de la clase y su ojito derecho, que pusiera tinta en los tinteros, por si el inspector quería hacernos un dictado.

René Goscinny: El pequeño Nicolás


Y llega tu turno. Se trata de que cuentes una batalla, pero sin muertos. Una batalla insignificante, de las que nunca saldrán publicadas en los periódicos. Una batallita. Pero, eso sí, como si fuera la guerra definitiva contra los invasores extraterrestres.
Puede ser el momento preciso de la salida al patio de recreo, entre empujones y carreras; o un partido de fútbol con amigos; o el día en que se casó tu prima; o el último examen que hiciste; o la famosa pelea entre Andrés y Carolina… Recuerda: no es tan importante lo que se cuenta como el cómo se cuenta.

© Enrique Páez 

jueves, 1 de junio de 2023

La novela de tu vida (El índice de la novela)

 


Hay muchos escritores que afirman que escribir una novela es su forma de vivir otras vidas que les han sido negadas. Escribiendo pueden cambiar de sexo, nacionalidad, época histórica, profesión, fortuna… Algunos alumnos saben, ya desde la infancia, que han nacido para ser músicos, o deportistas, o científicos, o explorados. Es algo que muchos llaman vocación. Lo saben casi desde el primer momento, y mantienen sus preferencias durante toda su vida.

¿Y los escritores? ¿Saben los escritores que quieren ser escritores ya desde la infancia? Pues la mayoría no. La mayoría lo descubre con el tiempo. Y tal vez, sólo tal vez, lo que descubren es precisamente que les gustaría tener muchos oficios a lo largo de su vida. Ser médicos, astronautas, vagabundos, arquitectos, cantantes, políticos, soldados o hechiceros. Les gustaría vivir en muchos sitios, en mundos reales y en mundos fantásticos. Y eso nadie puede hacerlo. Sólo los escritores, cuando escriben, viven otras vidas, y con la misma intensidad, y a veces más, que las vidas reales.

 

Literatura

El novelista, en mangas de camisa, metió en la máquina de escribir una hoja de papel, la numeró, y se dispuso a relatar un abordaje de piratas. No conocía el mar y sin embargo iba a pintar los mares del Sur, turbulentos y misteriosos; no había tratado en su vida más que a empleados sin prestigio romántico y a vecinos pacíficos y oscuros, pero tenía que decir ahora cómo son los piratas; oía gorjear a los jilgueros de su mujer, y poblaba en esos instantes de albatros, y grandes aves marinas los cielos sombríos y empavorecedores.

La lucha que sostenía con editores rapaces y con un público indiferente se le antojó el abordaje; y la miseria que amenazaba su hogar, el mar bravío. Y al describir las olas en que se mecían cadáveres y mástiles rotos, el mísero escritor pensó en su vida sin triunfo, gobernada por fuerzas sordas y fatales, y a pesar de todo fascinante, mágica, sobrenatural.

Julio Torri: Meditaciones críticas

 

Ahora imagina tu novela. Tu primera novela ya escrita, firmada por ti, terminada y publicada. ¿Cómo lo has hecho? ¿Has tardado mucho tiempo? Seguro que sí. Las cosas bien hechas necesitan tiempo. En el caso de una novela se puede tardar años. Es como proyectar, construir y decorar un edificio de diez o doce plantas, con todas sus viviendas, oficinas, ascensores, cañerías…

Por eso es importante que sepas que antes de escribir una novela, conviene hacer proyecto, un guión, un resumen, un índice de la novela. Así lo hacen todos los escritores. ¿Te imaginas que alguien construya un edificio sin hacer sobre papel un proyecto previo? ¿Acaso crees que se mantendría en pie? Pues del mismo modo que hay edificios que se derrumban por no estar bien calculados, también las novelas "se caen" (de puro malas) cuando no están bien diseñadas.

Escribe ahora el índice de tu próxima novela. Piensa que tiene que tener, al menos, diez o doce capítulos, y que en cada capítulo tiene que suceder algo: un viaje, un misterio sin resolver, una conversación reveladora, una persecución, un descubrimiento, un accidente, una escena de peligro o de suspense…

No se trata de que escribas la novela ahora, sino el guión: tres o cuatro líneas para cada capítulo. Piensa que puede estar escrita en primera persona, y que en ese caso tú eres el o la protagonista de la historia (real o irreal); o que la puedes escribir en tercera persona, y hacer que el protagonista sea… quien tú quieras.

ã Enrique Páez

martes, 30 de mayo de 2023

La mínima expresión (Hipérboles)

 

Exagerar es una forma de crear hipérboles, un ejercicio creativo, una figura retórica que busca dar mayor expresividad al lenguaje. Al hacerlo, a ser posible, hay que añadir el sentido del humor. Recuerdo que yo era muy exagerado de pequeño, y que mi madre me decía: "Te he dicho cien millones de veces que no seas exagerado". A mí me hacía gracia, claro, pero me tenía que callar porque me lo decía más enfadada que un cartero buscando Barrio Sésamo. 

Hay muchos modos de exagerar, y las hipérboles se pueden construir a partir de cualquier ingrediente. Todo depende del ingenio de cada cual. Hay muchas expresiones hiperbólicas que han pasado al lenguaje común, y de tanto usarse se han convertido en tópicos: Más largo que un día sin pan, Más pesado que una vaca en brazos…

En los modelos que hemos seleccionado siempre hay una referencia al cine o la televisión, para que veas que a partir de las últimas tecnologías también se pueden seguir creando hipérboles desmesuradas. Es un ejercicio creativo que mezcla el ingenio, la fantasía y el humor.

 

Exagerando

 ·        Tiene más goteras que el baño del Titanic.

·        Tiene más mocos que la cama de Alien.

·        Vas a acabar peor que el edredón de Espinete.

·        Tienes más peligro que los Gremlins cantando bajo la lluvia.

·        Estás más atacado que la nave de Star Trek.

·        Tienes más tontería que el salpicadero del coche fantástico.

·        Descansas menos que Bruce Willis en La jungla de cristal.

·        Eres más desagradable que la niña de El exorcista.

·        Es más complicado que jugar con King-Kon a las cocinitas.

·        Eres más peligroso que Rambo en un restaurante vietnamita.

·        Está más mosqueado que el casero de El fugitivo.

·        Tiene menos gracia que regalarle a Stevie Wonder una película de cine mudo.

·        Es más larga que la infancia de Heidi.

·        Es más desagradable que el lavado de estómago de Tiburón II.

·        Es más superficial que el sentido del humor de Freddy Krugger.

·        Cantas peor que el pato Donald comiendo polvorones.

·        Es más grande que la caja de pinturas de Walt Disney.

·        Eres más cursi que un especial de La casa de la pradera.

·        Trabajas menos que el sastre de Tarzán.

  

Y ahora te toca a ti. Ponte las pilas y empieza a exagerar (no será la primera vez). De todo lo que se te ocurra: tus compañeros de clase, programas de televisión, libros, edificios, profesores, juegos, ropa, cualidades, objetos, acciones…

Pero ten en cuenta que no es lo mismo exagerar que insultar. Para exagerar se necesita ingenio y sentido del humor, mientras que para insultar basta con tener ganas de hacer daño.

ã Enrique Páez

domingo, 28 de mayo de 2023

El otro yo (Cambio de narrador)

Si yo soy yo porque soy yo, y tú eres tú porque eres tú, yo soy yo y tú eres tú: Si, por el contrario, yo soy yo porque tú eres tú, y tú eres tú porque yo soy yo, entonces ni yo soy yo ni tú eres tú. Parece un trabalenguas sin sentido, entresacado de la obra de teatro Arte, de Yasmina Reza, pero tiene más enjundia de la que parece a simple vista.

A pesar del equilibrio necesario para poder decir "yo soy yo porque yo soy yo", todos necesitamos a los demás. Tenemos que saber qué les pasa, qué sienten, qué piensan. Y para eso tenemos que ponernos, figuradamente, en la piel del otro. Tenemos que cambiar de narrador.

Por ejemplo, en El secreto del lobo, su autor, Fernando Alonso, vuelve a contar el cuento de Caperucita Roja, pero desde la versión del lobo. En ella el lobo, que es vegetariano y tiene el pelaje rojo de tanto comer zanahorias, es ya un lobo viejo y sin dientes cuando conoce a Caperucita. Jamás se comió a los siete cabritillos, ni a los tres cerditos, y mucho menos a la abuela de Caperucita. Todo ha sido una invención de Caperucita para aprovecharse de él y dejarle en ridículo, así que antes de morir decide revelar su secreto. Lo malo es que casi nadie está interesado en conocerlo. Y eso es algo que pasa a diario en nuestro mundo. Oímos sólo lo que queremos oír, sólo lo que nos conviene.

 

 El Lobo Rojo

 El lobo del bosque tenía muchos años a las espaldas y muchas aventuras en su recuerdo. Cuando la noche abría de par en par su boca de luna llena, el lobo miraba en su memoria. Entonces recordaba su fracaso con los siete cabritillos, su fracaso con el corderito que bebía agua en el arroyo, su fracaso con los tres cerditos...

Y con cada año que pasaba, con cada fracaso recordado, al lobo se le fueron cayendo los dientes.

Su último fracaso, su último diente perdido, había sido en la estúpida aventura del estúpido pastor bromista. Aquel pastor se había burlado una y otra vez de sus compañeros fingiendo que lo atacaba el lobo. Cuando ya ninguno de los pastores creía en sus gritos, el lobo se abalanzó sobre uno de los corderillos y… ¡Allí perdió su último diente! Desde entonces todos los corderos de la comarca comenzaron a burlarse de él:

—Ahí viene el Lobo Desdentado!

—¡Cuidado, hijos míos, no os vaya a comer!

—¡Ja, ja, ja!

Y el pobre lobo, avergonzado, se escurría entre los árboles, mascullando:

—¡Hace falta tener mala pata! Todas las aventuras desastrosas han tenido que pasarme a mí.

 Fernando Alonso: El secreto del lobo

 

 Mírate a ti mismo como si fueras otro. Imagina que por un momento dejas de ser Laura, o Daniel, y te conviertes en alguien que te observa desde fuera. Un observador que ve todo lo que tú ves y sabe hasta lo que piensas y sientes en cada momento. Un narrador omnisciente, vaya.

Y ahora haz que ese otro (el narrador omnisciente en tercera persona) escriba una página de tu diario personal desde ese punto de vista. Ya no puedes escribir: "Ayer me levanté con una sed terrible. Soñé que estaba perdido en el Sahara y que mi lengua se convertía en arena. Mi madre me preguntó…". Sino algo más parecido a esto: "Miguel (o Inés, o Sandra, o Julián, cualquiera que sea tu nombre) se despertó el miércoles con una sed terrible. Había estado soñando que se perdía en el Sahara y que su lengua se convertía en arena. Su madre le preguntó..."

Escribe de ti como si otro lo estuviera haciendo y cuenta lo que ha sucedido durante un día concreto de la semana pasada. No tiene por qué ser algo espectacular, sino concreto y verdadero.

ã Enrique Páez


domingo, 27 de febrero de 2022

Escritura y brutalismo

Para ser escritor es bueno haber vivido una infancia terrible, con abusos, hambre y abandonos, para luego vivir una adolescencia de bullying, una juventud sin sexo y sin amigos, una madurez violenta con exilios y cárcel, y una vejez de mierda. Vaya, que hay que ser un puto desgraciado, y así los lectores te aplauden y los críticos se apiadan.
No sé, pero no me convence. Casi prefiero ser un escritor e inventarme todo eso, y al mismo tiempo vivir una vida de puta madre en un chalet con piscina y una maciza en la cama. A fin de cuentas lo que importa es el texto, no el contexto.
Lo que sucede es que parece que si uno tiene una vida de puta madre, no necesita arreglar cuentas con nadie, vengarse, soñar, redimirse. ¿Para qué, si todo está bien? Sería cruel vivir en un jolgorio permanente, y encima quitarle el trabajo a otros y hacerse la víctima inventándose infiernos para dar pena y aumentar las ganancias propias con los derechos de autor. Pasarlas putas es un motivo, un motor para escribir. O no. Debería ser un motor para sacar la motosierra del armario de las herramientas y buscar al vecino que se folló a nuestra novia.
Pero, de nuevo, escribir es eso: ya no se escribe con plumas de ganso mojadas en tinta china, sino con motosierras empapadas de sangre. Escribir con motosierra: esa es una buena imagen, bastante cercana a la necesidad real de la escritura. Las heridas ya no se curan ni se limpian con pañuelos de seda y perfumes, sino con estropajo y lejía.
Hay un movimiento en arquitectura que se llama brutalismo, hormigón crudo a la vista. Y eso mismo debería aparecer en la escritura: hecha con materiales de derribo, sin buscar artificios, despellejada, mostrando los andamios narrativos y desnudando la función del narrador y del lector. No se dan palmadas amigables, sino hostias a romper narices.

martes, 28 de septiembre de 2021

ASÍ ME PLAGIAN DESDE LA COMUNIDAD DE MADRID

Denuncio aquí de manera pública que la casi totalidad del índice y estructura de mi libro “Escribir: Manual de técnicas narrativas”, ISBN: 9788434868854, publicado por editorial SM en 2009, y reeditado varias veces hasta 2021, ha sido plagiado por la Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid en su curso “Taller de escritura creativa” para 3º de la ESO. Lo han publicado en su Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid. No han pedido permiso (ni a mí ni a mis editores), ni pagan derechos de autor, y ni tan siquiera mencionan al autor (que soy yo, como se puede comprobar). Ved el lugar donde se ha plagiado mi libro aquí: https://www.bocm.es/.../2020/06/24/BOCM-20200624-21.PDF


¿Qué futuro podremos esperar en la educación de los futuros madrileños si sus responsables se dedican a plagiar en los planes de estudio? 

¿Será el plagio la enseñanza que quieren transmitir?

¿Cómo es posible que sean tan perezosos, que ni siquiera cambian el orden o buscan sinónimos?

viernes, 7 de febrero de 2020

100 MILLONES de visitas en Youtube

Lo conseguimos. Ya tenemos
100 millones de visitas en Youtube
canal cuentacuentos Beatriz Montero.
100 millones de cuentos contados.


Http:\\www.youtube.com\beatrizmontero

100 millones de gracias a todos los niños y niñas, madres, padres, abuelos, maestros, bibliotecarios, editores, autores, ilustradores, y a todos los que de algún modo han participado en la difusión de este canal.

100 millones de visitas es una explosión.
Es una maravilla.
Con mucha diferencia es el mayor canal de cuentacuentos del mundo, en cualquier idioma.
Ocho años de trabajo ininterrumpido.
289.000 suscriptores.
487 vídeos con cuentos para niños y adultos, poemas, leyendas, romances y consejos para aprender a contar cuentos.
100 millones de gracias a todos por hacerlo posible. Ahora vamos a celebrarlo y brindar por hacer más video-cuentos que os sigan enamorando.

Http:\\www.youtube.com\beatrizmontero

domingo, 18 de febrero de 2018

Pompeya, año 2079

Sigo enganchado a la serie Shameless, temporada 14, que emiten a través de Netflix. A los guionistas se les va la pinza cada vez más. La familia entera, desde Fiona hasta el pequeño Liam, fueron secuestrados hace tres temporadas, después fueron fusilados, y ahora regresan convertidos en una ONG de zombies transexuales sintoístas. Frank Gallagher tiene muchas posibilidades de convertirse en presidente. 
Me aparto la mano de la boca y dejo de comerme uñas y padrastros, porque otra vez me he hecho sangre sin darme cuenta. Ringo, mi Golden Retriever, me lame los dedos y pone su cabeza debajo de mi mano para que le acaricie. Le rasco detrás de las orejas y en el entrecejo sin apartar los ojos del televisor. Suena el teléfono, y por el tono sé que es Marcela la que está llamando. No puedo hablar con ella. Ahora no. La llamaré cuando regresen los anuncios. 
Un fogonazo de luz que llega a través de la ventana me hace desviar la vista, pero no veo nada. No veo nada. Todo está oscuro. La ventana no existe. 
Y de pronto recuerdo que no tengo televisor, que jamás he tenido un perro, que soy ciego, que nunca conocí a Marcela, y que solo soy un vampiro inmortal enterrado en las laderas del Vesubio desde hace dos mil años, cansado ya de imaginar mundos trastornados.
(c) Enrique Páez

lunes, 6 de febrero de 2017

¡Nos vamos a Marruecos! :-) XXIII Salón Internacional del Libro de Casablanca

Que sí, que sí. ¡Bea y yo nos vamos a Marruecos! 
 :-) 
 XXIII Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca, con la presencia en el estand español de los autores Juan Cruz, Fernando Iwasaki, Román Gubern, Beatriz Montero y Enrique Páez, uniéndose a la programación de esta edición en la que también participan el Instituto Cervantes de Casablanca y la Embajada de España en Marruecos

Salón del Libro de Casablanca 2017


España estará presente en el XXIII Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca

  • El Salón, que se celebrará del 9 al 19 de febrero, tendrá como ejes temáticos el libro infantil y juvenil y las nuevas formas de lectura
  • El Ministerio participará con la presencia en el estand esapñol de los autores Juan Cruz, Fernando Iwasaki, Román Gubern, Beatriz Montero y Enrique Páez, uniéndose a la programación de esta edición en la que también participan el Instituto Cervantes de Casablanca y la Embajada de España en Marruecos
Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca
La Subdirección General del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, participará, junto con el Instituto Cervantes de Casablanca y la Embajada de España en Marruecos, con un estand en el 23º Salón Internacional de la Edición y del Libro (SIEL) de Casablanca Link externo, que se celebrará del 9 a 19 de febrero de 2017. Se trata de la mayor feria del libro del Maghreb, con una amplia representación internacional.
Tanto en el estand de España como en los espacios comunes de la feria se ofrecerá una amplia programación de actividades PDF que este año tendrán como ejes temáticos el libro infantil y juvenil, puerta de entrada a la gran literatura, y las nuevas formas de lectura y su influencia a la hora de abordar la creación literaria.
El Ministerio financia la participación de los autores Juan Cruz, periodista, escritor y editor; Fernando Iwasaki, narrador, ensayista, crítico e historiador; Román Gubern, crítico, guionista y escritor; Beatriz Montero, escritora y narradora de cuentos; y Enrique Páez, escritor de literatura infantil y juvenil y especialista en talleres de escritura. Todos ellos participarán en diversas mesas redondas, encuentros y actividades incluidas en el programa cultural organizado por España. Otros autores españoles con presencia en el Salón serán el escritor y booktuber Javier Ruescas y la escritora e ilustradora infantil Violeta Monreal.
Además de la financiación de autores, la Subdirección ha enviado una exposición bibliográfica de casi 350 libros editados en 2016 y 2017 de muy diversas materias: narrativa, poesía, teatro , libros sobre literatura infantil y juvenil, historia de España, ensayo, gastronomía, divulgación científica, cine, libros de los Premios Nacionales otorgados por este Ministerio, métodos ELE, diccionarios, lote especial del IV Centenario de Cervantes, libros en las diferentes lenguas cooficiales y títulos de los autores españoles invitados al Salón. 
En el marco del Salón se celebrarán el 2º Foro de Traductores, que estará centrado en la traducción de cuentos del español al árabe y del árabe al español, y una conferencia sobre el poeta Gonzalo Rojas. Se presentarán, además, el proyecto Poetas “Cervantes” en árabe PDF, un programa de traducción poética que tiene como fin traducir del español al árabe, y publicar a continuación, la obra de poetas galardonados con el Premio Cervantes, y el programa de coproducción cultural “Culturas para vivir juntos”, un proyecto euromarroquí que, a lo largo de los años 2017-2019, recorrerá las ciudades marroquíes y europeas donde se produce un mayor intercambio entre los artistas, creadores y gestores de las culturas de las dos procedencias.

martes, 1 de marzo de 2016

Impartiré un curso de "Los recursos de la creatividad en la escritura" en México DF

Si vives en México DF, no te pìerdas en Curso de "Los recursos de la creatividad en la escritura" que impartiré del 28 al 31 de marzo en Coyoacán, muy cerca de la casa de Frida Kahlo.
* 28,29,30 de marzo 2016: De 16h a 19h. Curso “Los recursos de la creatividad en la escritura”. Costo $2000.00 (Total 9 horas, en 3 sesiones).
* 31 de marzo 2016: Conferencia magistral “La cueva del escritor”, de 16h a 18h. Costo $ 50.00 (gratis para los alumnos matriculados en el curso anterior).

Sede en La Fundación La Titeria. A.C. 
Vicente Guerrero No. 7, Col. El Carmen, Coyoacan, México D.F.
Informes e incripciones
Tel. (55) 56626023
Correo: latiteria@gmail.com

martes, 5 de enero de 2016

ME PICAN LOS DEDOS




A veces me encuentro en mitad de la noche vestido con una gabardina negra caminando por una calle desierta. Tengo una misión que cumplir, pero no sé cuál. Siento un hormigueo en los dedos y trato por todos los medios de despejar mi cabeza y averiguar dónde estoy, qué hago aquí.
Oigo unos pasos que se acercan a mi espalda. Me doy la vuelta. De entre la niebla surge una sombra. Es ella. No sé quién es, pero sé que es ella. Ha llegado el momento. El picor en mis dedos es insoportable. Meto mi mano derecha en el bolsillo de la gabardina y saco un cuchillo demasiado grande. No es mío. Estoy perplejo. Mi cuerpo se mueve solo, manejado por una fuerza desconocida. Le clavo el cuchillo a la desconocida en el estómago, luego en el cuello, luego en la espalda, y sigo así hasta 30 veces, como un autómata.
Grito. Me despierto. Otra vez la misma pesadilla. Estoy cubierto de sudor. Me froto los ojos. Me levanto. Estiro los brazos. Me desperezo. Son las tres de la noche. Me calzo. Abro el armario y me pongo la gabardina negra. Saco la motosierra de debajo de la cama y salgo a la calle. Empiezo a caminar. Me pican los dedos.
© Enrique Paez