sábado, 16 de marzo de 2013

"La venganza de Miranda", un microcuento de terror


"La venganza de Miranda", un microcuento de terror escrito por Enrique Páez. Cuenta la historia de una mujer que se venga de su asesino después de la muerte. Un relato corto, ultrabreve, dentro del género de los microcuentos de miedo. 


Más info en:

lunes, 18 de febrero de 2013

Cómo escribir a partir de un final

Cómo escribir a partir de un final. Aplicando las técnicas de construcción del cuento de Edgar Allan Poe. Vídeo de Enrique Páez de 3,30 minutos. Estas y otras técnicas narrativas aplicables al cuento y a la novela las encontraréis en el libro de Enrique Páez "Escribir. Manual de Técnicas narrativas", Editorial SM, Madrid 2003-2013.

jueves, 17 de enero de 2013

lunes, 14 de enero de 2013

11 Tips on Creative Writing

I want to share with you all, 

these 11 Tips on Creative Writing. 

Let's write!

Eleven tips on creative writing. Let's try writing stories. Enrique Paez is a well know Spanish author with more than 30 published books in ten languages. He is the director of the Creative Writing Workshop in Madrid, Spain. His book "Writing. A Guide of Narrative Tecniques", SM Publishers, Madrid, Spain, 2011-2013, is a manual for teaching creative writing used in many Universites in Spain .

11 consejos de escritura creativa (por ahora solo en inglés; muy pronto en español)





More info:
http://www.enriquepaez.com (bilingual site)
http://tallerdeescritura.com (bilingual site)
http://enriquepaez.blogspot.com

miércoles, 9 de enero de 2013

El cuarderno de notas del escritor

Una de las herramientas fundamentales de todo escritor es su cuaderno de notas. 

Con algunas bromas visuales incluidas, en este video de 3 minutos explico la utilidad y el uso que le han dado los escritores a este recurso de la creatividad. 


Más información en:
http://www.tallerdeescritura.com
http://www.enriquepaez.com
http://www.enriquepaez.blogspot.com

Suscríbete al canal de YouTube del Taller de Escritura:
http://www.youtube.com/user/creatividadliteraria





viernes, 4 de enero de 2013

"Comisaría", un microcuento contra la tortura

Escribí el relato "Comisaría" hace siete años, con  la esperanza de que en algún momento pasara a ser una leyenda urbana, inexistente, lejana. 
Pero sigue siendo una historia contemporánea. Demasiado, para mi gusto. 
Es un relato contra la tortura, de apenas un minuto veinte segundos. 

miércoles, 2 de enero de 2013

¿Qué escribir? ¿De dónde vienen las historias?

¿Qué escribir? ¿De dónde vienen las historias? 
El origen de las ideas en la escritura. 
Nueva entrega en video del Taller de Escritura de Enrique Páez. 
Más info en www.tallerdeescritura.com



viernes, 28 de diciembre de 2012

Dónde escribir / Where to Write

Less than a minute first tip on Creative Writing by Enrique Páez, author of the book "Writing. A Guide of Narrative Technics", SM Publishers, Madrid, Spain, 5th edition.
http://youtu.be/jOeDbv0Xeg4

Menos de un minuto para hablar del lugar en el que escribe un escritor. Primera entrega de "Escribir.Manual de técnicas narrativas", Ed. SM, Madrid, 2003-2012. 
Vendrán más :-)
http://youtu.be/IgnfVCzXRvQ



More info:
www.enriquepaez.com (bilingual site)
www.tallerdeescritura.com (bilingual site)
www.enriquepaez.blogspot.com



domingo, 23 de diciembre de 2012

Beatriz Montero cuenta "La escalera" en TV

Beatriz Montero contó su cuento "La escalera" en TV. Y ahora en Youtube. No te lo pierdas. Pincha el enlace. 
http://www.youtube.com/watch?v=1o8rJgf385A




La escalera
Ed. OQO, Pontevedra, 2012
Beatriz Montero & Raúl Nieto Guridi
12,90€ | 978-84-9871-384-8
28 págs. | cartoné | 25x23 cm |
mayo 2012
El cartero subió, subió, subió por la escalera.
Llamó a la puerta:
¡Din-don! ¡Din-don!
No había nadie.

Dejó la carta en el suelo…
… y bajó, bajó, bajó por la escalera.

Esta acción la repiten, con el mismo resultado infructuoso, el zapatero, el jardinero y el panadero. De este modo, encima de la carta depositada ante la puerta del cuarto piso acaban acumulándose un par de zapatos, un ramo de flores y una barra de pan hasta que entra en escena una niña resuelta y pizpireta.
Al igual que el resto de personajes, la pequeña sube por la ya conocida –para el lector– escalera hasta el también consabido cuarto piso. Una vez allí, el relato da un giro inesperado, gracias a la espontaneidad y picardía de la pequeña que resuelve con gracia y de inmediato toda la trama.
La escalera es un cuento original de Beatriz Montero que recrea la adquisición del lenguaje en los niños de corta edad. Cada peldaño es una pequeña conquista de su mente. El cartero, el zapatero, el jardinero y el panadero suben la escalera y van dejando los nombres de sus oficios y algunos objetos ante la puerta. De este modo, aprenden poco a poco nuevas palabras y conceptos. “No entienden todas las palabras que escuchan, pero la repetición les ayuda a grabarlas en su memoria”, subraya la escritora.
Con este cuento, Beatriz Montero pretende despertar las capacidades intelectuales de los más pequeños. Por eso, tiene una estructura sencilla y repetitiva que facilita la memorización y el juego de interacción con los niños. “Subir y bajar la escalera dota al cuento de un movimiento divertido, por donde pasan personajes con diferentes oficios”.
Cada oficio es un escalón necesario en la vida cotidiana, y todos son igual de importantes. El panadero hace el pan para comer, el zapatero arregla los zapatos para caminar, el jardinero cuida las plantas y los árboles, el cartero reparte las cartas y nos conecta con los que viven lejos.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Mo Yan, un cuentacuentos Premio Nobel de Literatura 2012

Que le den el Premio Nobel de Literatura a un escritor que se define a sí mismo como cuentacuentos es muy raro. Pero más raro aún es que los que se dedican a contar cuentos de viva voz y en público, llámense a sí mismos como se llamen, cuentacuentos, narradores orales, cuenteros, griots, storytellers o como más les guste, no se hayan hecho eco de la noticia. Ni en España, ni en EEUU, ni en Francia, ni en Japón. Más raro aún. 



¿Les importará tres pitos la literatura?
Parece imposible. 
¿Les da rabia que un cuentacuentos gane el Premio Nobel? 
Sería suicida. 
¿Piensan que eso no tiene nada que ver con ellos/as?
Demasiado paleto. 
¿Les parecerá que Mo Yan es un intruso?
Qué más quisieran.
¿Le preocupará a Mo Yan que no le hagan caso los "profesionales" que se dedican a contar cuentos?
Sospecho que no. 

Pero como a mí sí me parece importante, dejo aquí sin más las palabras de Mo Yan, que no necesitan defensa ni apoyo, pero que merecen difusión. Para leer el discurso completo de recepción del Premio Nobel, titulado "Cuentacuentos", visita la página oficial del Nobel Prize:



© FUNDACIÓN NOBEL 2012

Discurso Nobel

7 diciembre de 2012
By Mo Yan
Cuentacuentos

"...Una vez vino un cuentacuentos a nuestro mercado. Yo me escaqueé de los trabajos que me había asignado mi madre y fui allí en secreto a escuchar los cuentos. Mi madre me criticó por ello. Por la noche, cuando mi madre se disponía a confeccionar las chaquetas de invierno bajo la débil luz de la lámpara de aceite, no pude controlarme y recité los cuentos que había aprendido durante el día. Al principio, ella no tenía ganas de escuchar ni una palabra porque le parecía que ser cuentacuentos no era una profesión normal y que los cuentacuentos eran personas charlatanas y unos farsantes; además, los cuentos que contaban no versaban sobre cosas buenas. No obstante, poco a poco le fueron atrayendo los cuentos que le recitaba. Más adelante, cada vez que se celebraba la feria, mi madre no me asignaba ninguna tarea; me había dado un permiso implícito para ir a escuchar los cuentos. Para recompensar su gratitud y también para presumir de mi buena memoria, le recitaba con todo detalle todos los cuentos que había escuchado durante el día.
Al poco tiempo, no me satisfacía recitarle los cuentos de los cuentacuentos tal cual, así que me inventaba detalles durante mi relato. Con el propósito de que le gustaran a mi madre, creaba unos nuevos párrafos e incluso modificaba el final del cuento. La audiencia no se limitó solo a mi madre, sino que mi hermana, mis tías y mi abuela también formaron parte. Hubo veces en que después de escuchar el cuento, mi madre expresaba sus preocupaciones. Parecía que se estaba dirigiendo a mí pero también podría ser que estuviera hablando consigo misma: “Hijo mío, ¿que vas a hacer en el futuro?, ¿quieres ganarte la vida contando cuentos?”.
Como dice un refrán chino: Es fácil cambiar de dinastía, es difícil modificar la personalidad y aunque mis padres me habían educado con mucho cuidado, no consiguieron cambiar el hecho de que a mí me gustara hablar. Esto le había dado un sentido irónico a mi nombre Mo Yan que significa “no hables.

...
Después de abandonar el colegio, me exilié entre los adultos y empecé un largo periodo deleer con las orejas. Hace doscientos años, en mi provincia natal, vivía un cuentacuentos que era un genio: El señor Songling Pu. Muchos de mi pueblo, incluido yo mismo, somos sus herederos. En el campo de la comunidad, en la granja de la brigada de producción, en la cama de mis abuelos, en el tembloroso carro tirado por el buey, había escuchado muchos cuentos sobre fantasmas y duendes, muchas leyendas históricas, anécdotas interesantes que estaban estrechamente vinculadas con la naturaleza local y la historia familiar, y me habían producido una clara sensación de realidad.
...
...Tengo que confesar que en el proceso de creación del distrito Dongbei de Gaomi en mis obras, William Faulkner, el escritor estadounidense, y García Márquez, el escritor colombiano, me han inspirado mucho. ...
Lo que hice fue muy sencillo: contar mis cuentos a mi manera. Mi manera es la misma de los cuentacuentos del mercado de mi pueblo, a quienes conocía muy bien; es también la manera de mis abuelos y los ancianos de mi pueblo natal. Sinceramente, cuando cuento mis cuentos, no puedo imaginar quiénes serán mis lectores. A lo mejor, es alguien como mi madre, o alguien como yo.
..."
Al final de su discurso continuó diciendo:
"No quería comentar nada más, pero teniendo en cuenta el momento y el lugar siento que debo hacerlo, así que les hablaré de la única manera que sé.
Soy un cuentacuentos y sigo queriendo contarles cuentos."

Mo Yan contó un cuento:
"Permítanme contarles el último cuento que me contó mi abuelo hace muchos años: Hubo ocho albañiles que salieron de su pueblo natal para buscar trabajo. Para resguardarse de la tormenta que estaba a punto de caer, todos entraron en un templo en ruinas. Los truenos se sucedían, los relámpagos iluminaban el oscuro cielo, unos extraños sonidos penetraban por la puerta del templo y parecían los rugidos de un dragón. Todos estaban muertos de miedo, y sus rostros se habían vuelto pálidos. Uno de ellos comentó: “Es señal de castigo celestial. Entre nosotros debe haber alguien que ha hecho algo malvado. ¿Quién es ese maldito? Sal ahora mismo. Sal para recibir tu condena celestial y para no extender la mala suerte entre nosotros”. Obviamente, nadie quería salir fuera. Otro propuso: “Como nadie de nosotros quiere salir, arrojaremos nuestros sombreros de paja fuera y el que no vuelva significará que su dueño es la persona de la que estamos hablando. Entonces, le pediremos que se vaya”. Todos asintieron y lanzaron sus sombreros afuera. Solo un sombrero quedó en el exterior y los demás volvieron dentro. Los siete albañiles querían echar del templo a la persona cuyo sombrero había quedado fuera. El chico se negó a aceptar esa decisión. En ese momento, los siete jóvenes le cogieron y le expulsaron a la fuerza. Supongo que a estas alturas ya habrán adivinado el final del cuento: En el mismo instante en que le expulsaron el templo se hundió y los siete chicos murieron.
Soy un cuentacuentos.
Me han dado el Premio Nobel por mis cuentos.
Después de haber sido premiado han ocurrido muchas anécdotas maravillosas que serán parte de mis próximos cuentos y que me hacen creer en la existencia de la justicia y la verdad.
En el futuro seguiré contando cuentos.
¡Muchas gracias por su atención!"

Traducido del chino por Yifan Li en colaboración con Cora Tiedra Garcia.

martes, 4 de diciembre de 2012

Cuando un imbécil te critica / Jerk critic

Cuando un imbécil te critica sin apenas conocerte es porque 
a) siente envidia, 
b) te tiene miedo, 
c) tiene complejo de inferioridad, 
d) las tres cosas a la vez. 

Así que nunca discutas con un idiota: te verás obligado a descender a su nivel y entonces, con su experiencia, te derrotará.

La mayor crueldad es no darles respuesta: la indiferencia les mata.


When a jerk criticizes you, and he/she barely knows you, it is because
a) He/she is envious of you,
b) he/she is afraid of you,
c) he/she has an inferiority complex,
d) all three at once.

So never argue with idiots: you'll be forced to descend to their level and then, with their  experience, they will defeat you.

The greatest cruelty is not answer them: indifference will kill them.


lunes, 12 de noviembre de 2012

Dando una conferencia en Kuala Lumpur, Universidad de Malaya, Malasia

La semana pasada estuve participando con una conferencia en una sesión plenaria dentro del Festival Sestara Kanak-Kanak de Literatura Infantil, en la Facultad de Artes y Ciencias Sociales de la Universidad de Malaya (la más importante de Kuala Lumpur), invitado por el IBBY (International Board of Books for Young People) de Malasia. Todo en inglés, claro.
El vicerrector me invitó a impartir un curso de seis meses durante el próximo año, ya verenmos.
Bea estuvo contando cuentos durante la misma semana. También en inglés, claro.

Una gozada. Buena gente. Un país con futuro, multicultural, multirracial, multirreligioso. Y son capaces de convivir y compartir sin problemas. Todo un ejemplo.

martes, 30 de octubre de 2012

Lecture in Kuala Lumpur, Fantasia Membaca Festival


Children's Literature Festival 2012 "Fantasia Membaca" begins next Thursday, November 1. It will take place at the University of Malaya (Kuala Lumpur). It is the most important Festival related to Children's Literature in Malaysia. This Festival presents local and foreign speakers who are actively involved with children’s literature. The international guests came from Japan, Iran, Spain and Thailand.  

Beatriz Montero will participate as an international storyteller. She will tell stories in English at Faculty of Arts and Social Sciences at the University of Malaya on Friday, November 2 (16 to 17h).

Enrique Paez will give a plenary lecture about "Resources on Creative Writing" for teachers and writers in the Lecture Hall B (Dewan Kuliah B) also in the Faculty of Arts and Social Sciences, University of Malaya, on November 3.

The activities are designed for teachers, writers, storytellers, illustrators, librarians, children, and anyone interested in Children's Literature.

There will be different activities such lectures, storytelling, Kamishibai workshops, musical theater, painting workshops, author meetings, visits to Petronas, creative writing contest, puppets and much more.

Organised jointly by the Department of Media Studies, Faculty of Arts and Social Sciences, University of Malaya, Malaysia Board on Books for Young People (MBBY) and Perbadanan Kota Buku Malaysia,

For more information click here.


domingo, 14 de octubre de 2012

¡Hagamos la Revolución!


Miguel Hernández dijo "Nunca medraron los bueyes / en los páramos de España". Fue hace mucho tiempo. Ahora somos un país de bueyes.

¿Cuánto tiempo necesitamos para darnos cuenta de que los que nos han estafado, y arruinado nuestro futuro, son los mismos que están gobernando, dirigiendo los bancos, y robándonos con impuestos?

¿Qué más necesitamos para empezar una Revolución?
A fin de cuentas lo único que podemos perder son nuestras cadenas.

viernes, 12 de octubre de 2012

La caída del imperio

Europa bosteza. Se aburre. La vieja ensoberbecida y apolillada aún fantasea con ser algo, con ser alguien, cuando ya no es más que un aparador desvencijado.


España se ahoga en el vómito de sus banqueros, alcaldes, obispos, diputados y aristócratas. Y asfixia a una generación condenada al fracaso antes de haber nacido.

César Vallejo está muerto, y ya nadie va a gritar aquello de "Niños del mundo, si España cae, digo, es un decir, salid, niños del mundo, id a buscarla."

Desde Malasia, con espanto, solo escucho el ruido que provoca la caída del imperio.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Deconstrucción de “El gato que está triste y azul”

Sostiene Roberto Carlos en su famosa canción que uno de sus quehaceres era Cuando era un chiquillo, que alegría, jugando a la guerra noche y día”. Así vamos mal, claro. Son los dos primeros versos, que yo no me lo invento.


Pero eso no tiene demasiada importancia, de momento, excepto para afirmar, ya desde ese inicio, que el narrador es intradiegético, y cuenta la historia en primera persona. Desde el yo, personal, y omnisciente solo sobre sí mismo, si es que se conoce un poco y no se autoengaña, como casi todos. Y limita su omnisciencia, por tanto, a lo privado, y pasado o presente. No más. Y a lo que le alcanzaren los sentidos y fuere capaz de interpretar.

El problema está en que Roberto Carlos, que es brasileño, pero no es futbolista, porque  entre otras cosas es cojo desde hace muchísimos años, y nunca le intentaron contratar en el Real Madrid, al menos no para jugar al fútbol, digo, que Roberto Carlos, poco después, en la misma canción, dice que “El gato que está triste y azul nunca se olvida que fuiste mía”


Y lo dice varias veces, porque es el estribillo. Y hasta lo repite en el título, por si nadie se había enterado.


Pero digo yo, ¿Cómo va a saber el narrador, el cantante, Roberto Carlos, ese que jugaba con alegría a la guerra noche y día, que el gato “nunca se olvida que fuiste mía”? ¿Acaso se lo ha dicho el gato? Eso es cosa bien difícil, habremos de convenir. ¿Habla o entiende Roberto Carlos el idioma gatuno? Yo creo que no, ni él, ni Rudyard Kipling, ni Jack London, ni San Francisco Javier, por más que se hagan amigos de todos los animales del barrio. El narrador en primera persona no puede ser omnisciente, y no puede saber los pensamientos de los gatos que no sean él mismo. Y Roberto Carlos no es el gato. 

Por cierto, no hay temas menores en el estudio o la hermenéutica del texto, que conste. El autor de este artículo, Enrique Páez, se sitúa al margen de las batallas entre apocalípticos e integrados, y piensa, como el chileno Ariel Dorfman, que más vale vigilar al enemigo de cerca, porque siempre es de clase. Clase social, no escolar. 

Así que Roberto Carlos, o el narrador de “El gato que está triste y azul”, miente. Se contradice según todas las leyes de la narratología. Es un narrador inconsistente, fulero, bocazas. Y eso sin necesidad de irse a las cualidades del gato, que en ese momento, para definirlo, es aquel que “está triste y azul”. Ese, y no otro. Pero si está triste (tal vez se pueda deducir por su comportamiento hosco y huraño, aunque bien parece que eso es trasladar emociones humanas a los gatos, pero bueno, vale, tiene un pase), pero que además de triste esté azul, eso no tiene sentido. 


Que esté ahora triste, y luego contento, pues bueno, es un gato neurótico, como tantos. Pero que esté azul… no puede ser. Ya es difícil que sea azul, pero tal vez sea una marca de nacimiento, y resulta que es azul. O puede ser un gato transgénico. Pero no. No es que "sea" azul, es que "está" azul. Lo que quiere decir que otras veces no está azul. Cambia de color. ¿Como los camaleones? ¿Acaso va al tinte una vez por semana? ¿Qué coño le pasa a Roberto Carlos, es que no puede escribir y cantar un solo verso con algo de sentido común?

Esta no es una canción surrealista del movimiento Dadá, que conste. Ni un experimento de la gramática generativa y transformacional de Chomsky. No. Aquí no vale compararlo con lo de Paul Éluard  de que “Los elefantes son contagiosos”, porque Roberto Carlos no pretente desnudar las estructuras del idioma con deconstrucciones que dejen la semiótica al descubierto. Para nada. A Roberto Carlos simplemente se le va la puta olla a Camboya, y hasta ahora nadie se lo había dicho.

Y eso solo ribeteando el entramado textual, que tiene un acompañamiento musical y vocal de importancia, porque si no, no nos sabríamos de memoria esa memez antinarratológica. Aunque también habrá quien diga que la pieza melódica es la que tiene un acompañamiento textual que le sirve de soporte sonoro a la voz de Roberto Carlos. Se entiende, claro, porque esa canción no sería la misma cantada con la voz de pito de Ana Torroja que con la voz molona y mojabragas de Manolo Otero (el antiguo novio de María José Cantudo, hay que ser muy viejo para saber de lo que hablo). 


Nota al margen: Lo de molona y mojabragas es una imagen robada a Ángel Zapata, que me perdone, pero ya me habría gustado a mí haberla inventado así, a pelo, y entrar en el Parnaso para la eternidad. 

Pero digo que de las conexiones entre el texto, el paratexto y el contexto deberían interesarse la Pragmática con Umberto Eco a la cabeza, el estructuralismo de Barthes, la deconstrucción de Derrida, y la Lingüística del Texto. Yo no. 

Yo ya no doy más de sí, porque después de oírle a Ángel cantar esa canción en el karaoke que está en el sótano de la Plaza de los Mostenses de Madrid, a medio camino entre el cine Azul y el restaurante Da Nicola, dentro del parking,  (que de ahí veníamos, después de cenar con la gente del Taller de Escritura), ya no me la puedo quitar de la cabeza.

Y eso que han pasado más de diez años ya.

jueves, 20 de septiembre de 2012

En los Wats del norte de Tailandia

En Chiang Mai, al norte de Tailandia, hay muchos más templos budistas que farmacias. Es otra manera de curarse, al menos del espanto este de vivir al borde del primer abismo del siglo XXI.



Las túnicas de los monjes van cambiando de color, del marrón al naranja claro, según ascienden en jerarquía y sabiduría. O a lo mejor es que el color se les va desgastando con los años de lavados. 

Los niños monjes juegan a la pelota junto a los estanques de nenúfares en los patios de los templos, pero les gustaría tener un móvil 4G conectado a Internet con aplicaciones de Android, como todos los niños del mundo, pero estos micromonjes se aguantan y rezan y juegan a los mismos juegos desde hace 700 años, en los mismos Wats renovados de Chiang Mai, al norte de Tailandia. 



Tailandia es de otro color. Este es el menú restaurante callejero de Chiang Mai, intramuros de la ciudad vieja. Precio medio por comida y persona: 1 euro (bebida incluida).

domingo, 9 de septiembre de 2012

Bartleby, preferiría no hacerlo

“I would prefer not to”, repetía testarudo Bartleby el escribiente cada vez que le pedían que hiciera algo que él no quería hacer. Y no lo hacía. ¿Por qué? Simplemente he would prefer not to, punto pelota. Herman Melville sigue vivo después de 120 años de su muerte a través de sus historias.


Dicen que Bartleby es el único personaje central, protagonista de una historia literaria, que rompe con las leyes de la narratología al ser un ser inactivo, reacio al movimiento, letárgico, que no avanza, ni cambia, ni toma decisiones, ni hace con sus actos que la historia crezca (las catálisis de Barthes en el Análisis estructural del relato).

Yo no lo veo así. Bartleby es para mí, el Ghandi de Wall Street, el primer insumiso,  un activista de la inacción, un protoindignado empapado de filosofía zen. Su resistencia es mucho más proactiva que los maravillosos secundarios comnpañeros de oficina Turkey, Nippers y Ginger Nut.



Me gustaría repetir, como un mantra, a muchas órdenes, solicitudes y demandas, lo mismo que Bartleby.


Márchate a Alemania a buscar trabajo.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).

Cásate.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).


Vota.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).

Compra bonos del Estado.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).

Renuncia a tus derechos sindicales.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).

Obedece.
I would prefer not to (preferiría no hacerlo).