Hoy hace 90 años nació Gianni Rodari, y murió unos meses antes de cumplir los 60 años. Quien

no haya leído a Rodari, al menos la
Gramática de la fantasía, los
Cuentos por teléfono, los
Cuentos escritos a máquina y
Érase dos veces el barón Lamberto, tiene un agujero fundamental en su formación como lector y/o como escritor, un vacío mental, un cráter de ignorancia dolorosa.
Rodari fue un lector insistente de Nietzsche, Stirner, Schopenhauer, Lenin, Stalin y Trotski. Estuvo en el Partido Fascista (por obligación) y en el Partido Comunista (por devoción). A las duras, y a las maduras.
¿Quién no ha puesto en práctica alguna vez el "binomio fantástico" a la hora de escribir?
El que no lo haya hecho, se lo pierde (y pierde mucho).
¿Quién no ha redescubierto las funciones de Propp a través de Rodari?
¿Cómo?
¿Que no sabes quiés es ese tal Propp?
Mira, lo tuyo es una vergüenza, un delito contra el pensamiento libre, un analfabetismo funcional, que solo puede ser consentido si eres ingeniero de Caminos, o concejal del PP (pueden ser incluso de Cultura, no hay problema).
Vale, no se lo diremos a nadie, siempre y cuando, en un plazo máximo de dos semanas, corres a una biblioteca o a una librería y te empapas de Rodari.
Ya estás tardando.