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miércoles, 7 de abril de 2010

Masoquismo astral

Si quisiera ponerme estupendo y epatar (como se decía antes, en los años 70), pondría una voz molona (otro adjetivo demodé, como también lo está “demodé”) y diría que si ahora me pagan menos por los derechos de autor, es porque tengo mucha suerte. Tengo tanta suerte que las fuerzas del universo, con Luisa L. Hay a la cabeza, han decidido darme una nueva oportunidad para obligarme a escribir o morir de hambre. Un poco de presión. Un empujoncito. Jo, gracias. Los escritores necesitamos que nos obliguen a trabajar, se nos supone vagos patológicos. Precisamos que nos exijan que cumplamos los plazos de entrega, que nos pongan deadlines, como en los periódicos. Así que tendré que agradecer esta putada, como en la historia zen del pobre campesino chino a quien su único hijo, llamado Zijn, se le fractura un brazo, una pierna y dos costillas domando caballos. Qué mala suerte tienes, le dicen sus vecinos. Buena suerte, mala suerte, ¿quién lo sabe?, responde él. Al día siguiente se declara la guerra, y se llevan al frente de batalla a todos los jóvenes del pueblo, menos a Zijn, que se queda junto a su padre curando sus huesos rotos. Alabado sea Buda, Confucio y Alá. Los católicos dicen que son cruces que nos manda el Señor para alcanzar la santidad. Aquí el que no se consuela es porque no quiere.

Así que le doy gracias al universo por ser tan generoso conmigo. Dios escribe recto con renglones torcidos. Tócate los huevos. Pero como creo que aún no he conseguido suficiente motivación, voy a llamar a casa de mi vecino, el boxeador, ese que tiene tan malas pulgas, y llamarle hijo puta en toda su jeta. Seguro que me zumba. Después regreso a casa y verás cómo me sale un soneto bien caliente.

domingo, 24 de febrero de 2008

Terremotos homosexuales

El pasado jueves en la Knesset, el Parlamento israelí, Shlomo Benizri, uno de los 12 diputados del partido Shass, dijo que la culpa de los terremotos que ha sufrido Israel en los últimos meses la tienen los homosexuales, por menear los huevos donde no debieran. Yo ya se lo dije a Marcelo, cuando se fue de viaje de novios con José a recorrer oriente medio: Cuidado con tocarse los huevos allí, que es una zona muy sensible. Se sabe que el valle del Jordán, el mar Muerto y, más al sur, el desierto de Arava y el mar Rojo, se encuentran sobre la falla sirio-africana, de cinco millones de años de antigüedad, un lugar de abundante actividad sísmica, pero son los jodidos maricones, que se ponen a dar por culo encima de las fallas, los que provocan la ira de Dios y sacuden la tierra con terremotos. O a lo mejor es que empujan demasiado fuerte, y todos al mismo tiempo. “Dios dijo que sacudiría el mundo para despertaros si meneábais vuestros genitales donde no se supone que no tenéis que hacerlo”, dijo Benizri. Joder, Marcelo, cómo te has pasado. El Parlamento israelí dejó de considerar delito el ser homosexual hace veinte años, así que el diputado ortodoxo quiere que se rectifiquen las leyes para evitar más seísmos. “El Talmud nos dice que una de las causas de los seísmos, que la Knesset legitimó, es la homosexualidad”. Está bien claro.
Pues entre los sismólogos del Talmud, los antidarwinistas de Kansas, los yihadistas del Corán y los sexólogos del Vaticano, ya tenemos el compendio final de la cultura del siglo XXI.