Mi madre siempre se quejaba por la artritis, así que ayer la arrojé desde el acantilado que está junto al faro. Luego contraté a unos matones para que le
hicieran una visita a mi exmujer: “Que parezca un accidente”, les dije; no creo que se lo tome a mal, porque ella sabe que yo siempre he sido algo bromista. Después, jugando a los médicos, violé a una niña en el parque, pero sin querer. Les quité los bastones a quince ancianos para ayudarles a ejercitar las piernas. Cambié el agua bendita por ácido sulfúrico en la pila de la iglesia para que a los creyentes se les quedara la santa cruz grabada en la frente. En un pequeño descuido degollé a mi vecina Marta, sin mala intención. Rellené los bollycaos de mis sobrinos con estricnina para reírnos todos juntos al ver la cara que ponían. Por la tarde doné una lata de gas mostaza abierta al pabellón de oncología del Hospital Severo Ochoa. Me mortifica que haya desalmados a los que no les importe que la gente sufra.
hicieran una visita a mi exmujer: “Que parezca un accidente”, les dije; no creo que se lo tome a mal, porque ella sabe que yo siempre he sido algo bromista. Después, jugando a los médicos, violé a una niña en el parque, pero sin querer. Les quité los bastones a quince ancianos para ayudarles a ejercitar las piernas. Cambié el agua bendita por ácido sulfúrico en la pila de la iglesia para que a los creyentes se les quedara la santa cruz grabada en la frente. En un pequeño descuido degollé a mi vecina Marta, sin mala intención. Rellené los bollycaos de mis sobrinos con estricnina para reírnos todos juntos al ver la cara que ponían. Por la tarde doné una lata de gas mostaza abierta al pabellón de oncología del Hospital Severo Ochoa. Me mortifica que haya desalmados a los que no les importe que la gente sufra.