Aconsejado por Cabezota sin remedio, sigo los pasos de Garcilaso. Tengo el alma insuflada de lirismo. Lloro. Me extasío. Levito. Ya me viene. Aquí está:
Ayer me fui de compras con mi tía,
zapatos, calzoncillos de rebajas.
Encontramos a un guarro haciendo pajas
por diez euros a todo el que quería.
"Hijo puta", le dije, "como un día
te encuentre por mi barrio, no habrá fajas
que retengan tus tripas, de las rajas
que te vamos a abrir a sangre fría."
"Te hago un descuento, maricón", me dijo
el soplapollas escupiendo a un lado.
La rabia me inflamó la piel del pijo.
"Yo te mato, cabrón, ya la has cagado,
te voy a reventar como a un botijo."
"Te lo hago gratis". "¿Sí? Trato aceptado."