martes, 23 de marzo de 2010

Para qué nos vamos a engañar

Este es un texto falso que sustituye al que había antes, para evitar su copia.
Percuntia tempora fati conqueror, in uentos inpendo uota fretumque; ne retine dubium cupientis ire per acquor; si bene nota mihi est, ad Caesaris arma iuuentus naufragio uenisse uolet. lam uoce doloris utendum est: non ex acquo diuisimus orbem; Epirum Caesarque tenet totusque senatus, Ausoniam tu solus habes». His terque quaterque uocibus excitum postquam cessare uidebat, dum se desse deis ac non sibi numina credit, sponte per incautas audet temptare latebras quod iussi timucre fretum, temeraria prono expertus cessisse deo, fluctusque ucrendos classibus exigua sperat superare carina.

4 comentarios:

Beatriz Montero dijo...

Parece escrito por una tía. El escritor ha conseguido camuflarse en el personaje. Los hombres siempre mienten? Hmmm.

Aldabra dijo...

para que hacerlo con un tío que te provoca el bostezo y aún por encima no merece ni medio polvo?

me lo explicas?

biquiños,

Anónimo dijo...

Ellas mienten siempre también. También juran que dejaran a sus maridos, y nunca lo harán. Para qué conformarte con uno, si puedes estar con dos?
Y yo me pregunto, ¿por qué la infidelidad está tan mal vista? Puedes querer a tu pareja y desear a tu amante, y no le veo el problema. Es lo otro lo antinatural, lo forzado.

Maria Coca dijo...

Un relato plagado de palabras no dichas. Con mucho trasfondo, de fondo... Me gustó.

Un abrazo.