viernes, 15 de octubre de 2010

Viaje en autobús

Autobús de Madrid a Salamanca. Dos horas y media, con una película de Robert Altman, El último show, para entretener la monotonía de la carretera. En el andén de la estación de autobuses de Méndez Álvaro, antes de subir, leo un letrero que avisa: "Si le hacen una pregunta, no conteste. Le están intentando distraer para robarle." Se me queda la cara tan congestionada por la sorpresa, que al subir al autobús el conductor me pregunta: "¿Se encuentra bien?" Yo me echo mano a la cartera, para comprobar que aún está en su sitio, y no le respondo, por supuesto. Desde la ventanilla, antes de salir, sigo leyendo el letrero: "Si le dicen que tiene una mancha en la ropa, no haga caso. Si delante de usted a alguien se le caen unas monedas, no se agache ni trate de ayudarle". Son consejos oficiales, advertencias de la policía para los viajeros. Podrían continuar así: "Si una mano le toca al culo, no crea que ha ligado: no buscan la redondez de sus nalgas, sino el rectángulo erótico que marca su cartera a través del pantalón". La película de Altman bien, como casi todas las de Altman: coreográfica, un puzle de historias entrecruzadas que se cierran, más o menos, o sea poco, al final, con un ángel de la muerte que entra a tomarse un café con la compañía.

3 comentarios:

MIXTO CON HUEVO dijo...

Estupenda la entrada. Terrible la campaña anti carteristas. Al final acabaremos mirando de reojo a todos los demás seres que se nos crucen...

Ah! Y la próxima vez, antes de coger un autobús similar, avisa que te invito a un café ;-)
Besos,
Elisa

PS: *héchate* mano al post y corrige el gazapo (sé a ciencia cierta que es un gazapo y no un desconocimiento, por eso no necesitas que te avise en privado)

depropio dijo...

En un libro sobre anécdotas de carteristas leí que el tipo de avisos que refieres en tu texto son los preferidos por los ladrones (al menos, por los de la vieja escuela). La razón es que quien los lee tiene la reacción instintiva de echarse mano a la cartera, lo que les ahorra el trabajo de adivinar dónde la guarda.

Enrique Páez dijo...

Gracias por el aviso, Elisa. ¡Vaya gazapo!
Gracias por tu visita, depropio.