miércoles, 7 de abril de 2010

Masoquismo astral

Si quisiera ponerme estupendo y epatar (como se decía antes, en los años 70), pondría una voz molona (otro adjetivo demodé, como también lo está “demodé”) y diría que si ahora me pagan menos por los derechos de autor, es porque tengo mucha suerte. Tengo tanta suerte que las fuerzas del universo, con Luisa L. Hay a la cabeza, han decidido darme una nueva oportunidad para obligarme a escribir o morir de hambre. Un poco de presión. Un empujoncito. Jo, gracias. Los escritores necesitamos que nos obliguen a trabajar, se nos supone vagos patológicos. Precisamos que nos exijan que cumplamos los plazos de entrega, que nos pongan deadlines, como en los periódicos. Así que tendré que agradecer esta putada, como en la historia zen del pobre campesino chino a quien su único hijo, llamado Zijn, se le fractura un brazo, una pierna y dos costillas domando caballos. Qué mala suerte tienes, le dicen sus vecinos. Buena suerte, mala suerte, ¿quién lo sabe?, responde él. Al día siguiente se declara la guerra, y se llevan al frente de batalla a todos los jóvenes del pueblo, menos a Zijn, que se queda junto a su padre curando sus huesos rotos. Alabado sea Buda, Confucio y Alá. Los católicos dicen que son cruces que nos manda el Señor para alcanzar la santidad. Aquí el que no se consuela es porque no quiere.

Así que le doy gracias al universo por ser tan generoso conmigo. Dios escribe recto con renglones torcidos. Tócate los huevos. Pero como creo que aún no he conseguido suficiente motivación, voy a llamar a casa de mi vecino, el boxeador, ese que tiene tan malas pulgas, y llamarle hijo puta en toda su jeta. Seguro que me zumba. Después regreso a casa y verás cómo me sale un soneto bien caliente.

8 comentarios:

Beatriz Montero dijo...

Acaban de llamar a la puerta ;) Vete preparando el soneto.

Enrique Páez dijo...

No, no, abre tú, que yo estoy con otra cosa...

Basilio dijo...

¡Joder que buena suerte tienes, pedazo de cabrón!
Vives de fábula en una casa sobre un mar enorme, con un clima idílico en una isla. Tienes al lado una sirena joven y hermosa que te cuenta cuentos por las noches. Y te guisa canelones. Y tiene una enorme melena llena de rizos dorados. Y no tienes que levantarte cada mañana con los timbrazos de un despertador que te lleva con un jefe cabrón o reprimido o asustado o inutil. Y puedes crear cuando quieras. Y no crees en dios ni en la virgen. Ni tienes miedo a ser maricón ni a ir al infierno. Y sabes que eres bueno en lo que haces. Y tienes gente que te admira. Y, lo mejor de todo: me conoces a mi. Date un beso en el espejo de mi parte.
¿Y aún te quejas de que desciendan los royaltis? Yo que tú me tomaría una buena botella de buen vino y bailaría sobre la tumba de los asustados al son de algo que diga: ¡que me quiten lo bailao!
Un abrazo (estoy deseando ir a comer a tu casa y ver ese pedazo de mar y tu sonrisa y a la hermosa Bea)

Ignasi Raventós dijo...

¿Y qué hay que hacer para que te paguen royalties? Aunque sea una miseria, pues me vendría bien una ayudita.

Belén dijo...

Por dios, hijo... que si quieres el tortazo ya te lo doy yo que te tengo mucho más cariño...:P

Besicos

Anónimo dijo...

Que perdidos estamos desde hace un año y medio.
Tú, no tienes ganas de escribir, pero lo haces, ¡gracias a dios!
Yo, me apago poco a poco, pero sigo encendida, aunque sea de rabia.
El resto de los hermanos siguen perdidos, jodidos, enfadados y lo manifiestan con torturas, insultos y gritos a uno mismo y al resto.
Quiero y no quiero querer, a quien sin querer, quiero.
Nena

jefhcardoso dijo...

Yo soy un hombre común y desea publicar mis cartas, además de mi casa.
Yo no hablo español, pero voy a utilizar los recursos de traducción para la comunicación con usted.
Tengo poemas, cuentos y ensayos.
Le pido que lea uno, sólo uno.
Y si usted lee dice algo distinto, como quieras (sonrisa).

Un saludo y mis mejores deseos: Jefhcardoso

Enrique Páez dijo...

Ignasi: Se cobran derechos de autor (con libros) solo si tienes contratos firmados con las editoriales, y si se venden suficientemente esos libros. Eso, aunque parece obvio, es menos frecuente que lo que se supone (la mayoría de las editoriales simplemente pierden dinero).

Belén: otra vez gracias por tu acriño.

Nena: El luto dura, pero espero que no sea eterno. La muerte sí que es larga.