miércoles, 13 de agosto de 2008

Oficio de masoquistas (4)

Y entonces, ¿de dónde viene esa buena prensa que tiene la escritura y los escritores? Es muy llamativo que personas que han llegado a tener el máximo poder en el mundo (presidentes, dictadores, diplomáticos, políticos), cuando se retiran o los retiran, desean fervientemente pasar a la posteridad como escritores. Será la mala conciencia, y la sospecha de que nadie les va a nombrar en sus oraciones nocturnas. Será que el engreimiento les hace pensar que escribir se hace con la polla, y que su mensaje mesiánico debe ser trasmitido a las generaciones futuras. Empiezan por sus biografías hagiográficas, siguen dando charlas divulgativas de su sabiduría innata (don divino, epifanía, anagnórosis), y terminan escribiendo historia ficción, reinterpretando el pasado para que la historia universal y la evolución de las especies se comprenda como un lapsus que culmina en él. Perdón, en Él. Cuanto más hijo de puta ha sido un político, más hambre de letras tiene. Hasta el analfabeto Franco, después de ser generalísimo, quiso ser escritorísimo con el guión cinematográfico de Raza. A Winston Churchill, a cambio, le dieron el premio Nobel de literatura justo después de le Segunda Guerra mundial. Con dos cojones. Aznar y su mujer también intentan escribir, tras la estela de Ricardito Bofill. Y que Bola de nieve me perdone, pero ¿no sería mejor que se dedicaran a cantar boleros?
Lo malo, o lo bueno, según se mire, es que para escribir hay que ser masoquista, y eso no le gusta a todo el mundo. Y a los reyezuelos menos. Es un oficio en el que solo se precisa hilar palabras, bien baratas, y agrupar sintagmas. Eso parece más difícil. Mejor contratemos a un negro literario y que nos lo escriba. No te jode.

9 comentarios:

Una ET en Euskadi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Una ET en Euskadi dijo...

¡Ay chico! ¡Cuánta producción! Una sale a hacer la compra y cuando vuelve ya se atrasó 3 entradas. Las vacaciones te han vuelto muy masoquista...
Una vez yo escribía, mucho escribía, y hasta me llegaron a pagar por ello y eso me gustaba aún más, y en mitad de ese gustazo un día dije "¡BAAASTAA! ¡No quiero más estar atrás del director de la revista para saber si lo acepta o no, basta de dolores de barriga, basta de dar clase y de pensar sobre que voy a escribir al mismo tiempo",entonces me acordé de mi abuelo y dejé todo, sin más, sin dar explicaciones.
Cuando mi abuelo ya era muy viejo lo llevamos todo un domingo a la casa de mi tía en una urbanización en las afueras de Rosario, cuando estábamos recogiendo todo para volver le preguntamos "¿Y? ¿Te gustó?" y él contestó "Si, mucho...pero no vengo más"
YA'TA

Anónimo dijo...

Ea, ea, ya pasó, ya pasó

Besos
Raquel

Elisa Agudo dijo...

Uy qué cabreadito te veo... que es con toda la razón, digo yo, pero será para arengarnos a los demás, no? Porque tú ya te has consagrado y no precisamente por haber salido de Gran Hermano o sucedáneos. Que lo que yo entiendo por consagración (y lo siento por mis antiguas monjas) es que puedas vivir a orillas del Ambroz, dedicándote a esto, porque te lo has currao.

Igual lo que te está saliendo es la quina de todo ese tiempo atrás, cuando te habrá jodido sobremanera el intrusismo y el idiotismo reinante.

Pero vamos, que lo entiendo, que aunque a ti ya te salpique menos, el asunto del ex-mandatario y el famosillo y el negro de turno es indignante.

Me voy de vacaciones hoy mismo, pero me tienes tan enganchada que David me ha debido prometer que me prestará su acceso a internet ;-) Seguid polemizando, seguid, seguid...

Un beso enorme y hasta septiembre,
Elisa

David Condés dijo...

Una ET en Euskadi. Menudo microrelato cabas de contarnos. Me gustó, pero yo si piendo volver...

Mi vida en 20 kg. dijo...

Clap clap clap...y de pie!!!!

Tiburcio Samsa dijo...

Esa ambicion de los politicos por legar a las generaciones venideras una cagadita literaria, me ha recordado uno de los episodios mas chuscos que recuerdo en la Historia de la Literatura: la fugaz carrera literaria de Dona Ana Botella.

Cuando su marido tenia aquel cargo tan importante y se iba a islas atlanticas a hacerse fotos con gente que tambien tenia cargos muy importantes, Dona Ana saco un volumen de cuentos. Habia cogido los cuentos de toda la vida y les habia puesto moraleja. No habia necesitado ni negros (o al menos eso supongo, porque reescribir la Cenicienta esta al alcance de cualquiera).

Sugiero a Dona Ana que para su proxima incursion literaria reescriba el Quijote, pero no la version de Cervantes, sino la de Pierre Menard.

Anónimo dijo...

Masoquistas somos un rato, pero si no lo hacemos (escribir) ¿qué sentido tiene (todo)?
Y por todos esos sufrimientos, una cosa voy a decir: al que degrade este oficio no tiene perdón, el mío nunca. Y cada vez que veo a Ana Rosa Quintana en la tele, se me pone un cabreo en el cuerpo que tengo que cambiar de cadena. Pero si es muy agradable, me dice mi tía, y yo me cago en la audiencia que año tras año la mantiene ahí en la tele, toda la mañana, hasta que acabo por tirar el mando al sofá y marcharme a otra parte. Pero sigo sin poder quitármelo de la cabeza, qué necesidad tenía de escribir un libro esta tía. Que se joda si el negro que contrató le copió un capítulo entero de Danielle Steel. A galeras tenían que haberla mandado. Aunque también me encontré hace un par de años a Lucía Echevarría en el palacio de la Magdalena, frente a frente, a dos palmos de narices, y al final nada. A esas dos, a la Botella, a los del Planeta que dicen que Boris Izaguirre es escritor, y a todos los demás que no recuerdo o desconozco, ningún perdón.
Un beso,
Carmen Cuevas

leo dijo...

Bueno, bueno: regreso de mis cortas vacaciones y me encuentro con todo este material para leer y para pensar. ¿Por cuánto multiplico mi masoquismo, pues?
Un besote.