martes, 22 de enero de 2008

Rasputín no quería morir

Una noche de finales de diciembre de 1916, el príncipe bisexual Félix Yussupov y su amante, el gran duque Dimitri Pavlovich, de la familia del zar Nicolás II, se confabularon para envenenar a Rasputín, el monje loco, el mayor juerguista San Petersburgo. Faltaban menos de diez meses para que Lenin asaltara el Palacio de Invierno, y para que los soviets fusilaran al zar y a toda su familia. Contra todo pronóstico, los dos amantes devotos del cianuro sobrevivieron a las luchas de bolcheviques y mencheviques. Yussupov tenía entonces 29 años, y Pavlovich 25. Años más tarde, para compensar, Pavlovich se convirtió en un playboy, y ayudó a Coco Channel crear el perfume Channel nº 5 de Marilyn Monroe.
Hay personas que se resisten a morir. Para matar a Rasputín fue necesario organizar una fiesta por todo lo alto en el sótano del palacio Moïka, y atiborrar al monje glotón con pasteles y vino saturados con suficiente cianuro y arsénico como para matar a un regimiento. Rasputín comió y bebió hasta reventar, y no dio muestras de que el veneno le hiciera daño. Pidió una segunda botella de vino de Madeira que también estaba mezclada con cianuro, y se puso a cantar, hasta que cansado de esperar, Yussupov buscó un revolver y le disparó por la espalda apuntando al corazón. Pero Rasputín se negaba a morir, así que tuvo que golpearle repetidamente en la cabeza con un bastón lleno de plomo. No moría, y Yussupov subió a buscar a sus amigos para rematar a Rasputín. Lo encontraron a punto de abandonar el palacio, buscando la puerta de salida, y lo acribillaron con cinco balazos en el patio. Después le cortaron el gigantesco pene, de 28,5 centímetros, que aún se conserva en la clínica-museo de Igor Kniazkin, un urólogo de San Petersburgo. Por si acaso aún estuviera vivo, entre todos lo ataron de pies y manos, lo envolvieron a una lona, hicieron un agujero en la superficie helada del río Neva, y sumergieron el cadáver bajo el hielo. Félix Yussupov aseguraba, muchos años después, que vio a Rasputín agitarse bajo las aguas del río helado. Y tuvo que ser así, porque cuando el cuerpo fue recuperado, la autopsia demostró que Rasputín se había ahogado. En realidad, parece que Yussupov estaba enamorado de Rasputín, y que este le correspondió violando a la que después sería su mujer, la princesa Irina Alexandrovna, única sobrina del zar Nicolás II. A veces la realidad es tan inverosímil, que ni un fabulador colombiano es capaz de exagerar tanto como lo hace la historia verdadera.

5 comentarios:

Frida dijo...

Tengo entendido que Rasputín, aparte de todo lo demás, físicamente era fuerte como un oso. La muerte de Rasputín es una de esas fascinantes "historias de la historia" que nos hacen reflexionar sobre el determinismo. Puede ser que la revolución rusa se produjera porque la sociedad occidental estuviera preparada para ese acontecimiento, pero ¿por qué en Rusia y en 1917? ¿Hubiera pasado lo mismo si la zarina no hubiera estado tan influída por Rasputín?

Bea dijo...

Rasputín debió de ser un figura. Sobrevivir a un envenenamiento, una paliza, varios disparos, una helada y que la autopsia desvelara como fin de la muerte ahogamiento, es la leche. Ni el CSI. Qué bueno y que bien contado.

Enrique Páez dijo...

Yussupov le ahorró el trabajo sucio a Lenin, que sin dudarlo habría fusilado a Rasputín nada más entrar por la puerta.
¿Por qué en Rusia en 1917? Ni Carlos Marx lo pudo predecir. Pero, como sí anunció Rasputín, los zares no le sobrevivieron más de un año.

Anónimo dijo...

Querido Enrique:

Gracias por su consejo. Obtenga como agradecimiento unas pequeñas muestras de mi admiración y de mi fidelidad.

Ayer volví a soñar que escribía al analizar el mundo de una manera diferente a la de siempre. Ayer volví a probar la hierva del rey...

Salude de mi parte a todos aquellos pensadores que son amigos de usted a los que nunca me llegaré a parecer y que ni si quiera conoceré. Un saludo para usted también.

Crayolin.

Anónimo dijo...

mmmmmm 1na pregunta... como x que querían matar a rasputín?