lunes, 7 de enero de 2008

Diez hermanos en telegrama urgente

Acabo de encontrar en la buhardilla del disco duro de mi ordenador una carta que le escribí a Vicky Chirinos hace unos años. Puras etiquetas, claro está, pero al mismo tiempo un ejercicio de nombrar lo innombrable, fotografiar tiempo que corre y al mismo tiempo se detiene. Sincronía y diacronía. El doctor Blanco decía que mis hermanos formaban una especie de kale borroka familiar, la necesidad permanente de radicalizar la vida, de no crecer para no morir: o todo o nada, blanco o negro, patria o muerte. Siguiendo el ejemplo de mi hermano Gonzalo, o de Eduado Haro Ibars, que hicieron caso del apotegma: vive rápido, muere joven, y deja un bonito cadáver.



1. Tito se casó con Emilia, tuvo 3 hijos, enviudó antes de divorciarse, asistió a la boda de su hijo mayor hace siete años, y al nacimiento de su nieta, Malena, el año pasado. Vendió su piso, y regresó a vivir con mis padres en Santander, en una cama nido escondida en el despacho. Trabaja en el Ayuntamiento, no quiere jubilarse, y tiene dos avionetas para jugar a escapar. Y una novia. Y una okupa rumana enquistada en casa.

2. Javier se casó con Betty, se divorció, y no se volvió a casar, pero para el caso como si lo hubiera hecho. No tiene trabajo ni hijos (conocidos). Tiene la barba blanca, se dedica al teatro y vive, o sobrevive, en Madrid. Es muy cabezota. No sé cómo Elena le aguanta. Elena es su santa, vaya que sí.

3. Coque se casó con Nieves, tuvo 3 hijos, se divorció (a pedradas), se volvió a casar con Lucía, y tuvo otro hijo con nombre de arcángel: Axiel. Vive en Santander, y cuida de mis padres con amor materno. Arquitecto. Dice que es feliz, pero no sé, no estoy seguro (hace tiempo que no canta óperas por el pasillo).

4. Nacho se casó con Marisa, tuvo dos hijos, se divorció; se volvió a casar con Pilar, y se divorció en menos de un año. Luego vivió con Sole en Nicaragua, y se separó de ella después de estrellar su 4 x 4 contra un árbol a orillas del lago Titicaca. Trabajaba de sociólogo para la Onu y para la Cruz Roja. No se encuentra a sí mismo ni encerrado a solas en el baño. Su nieta se llama Paloma. Ahora se ha comprado un hotel en Brasil, y vive con Vania.

5. Jorge se casó con Ana, creo que dos veces seguidas. Yo sólo asistí a la primera, pero ellos no estuvieron. Tiene dos hijos, y no se ha divorciado. Aún. Vive en Madrid. Trabaja de documentalista, conjurando con los jueces en el Tribunal Constitucional. Tiene canas y dos pisos. Es un enigma del tamaño de Medina Sidonia. A mí me parece que, como Jaime, hace mucho que dejó de ser de izquierdas.

6. Gonzalo se casó a empujones con Begoña, tuvo una hija, se divorció, se compró un barco, se volvió a casar con Marimé, tuvo dos hijos más, se compró otro barco, y se murió esnifando cocaína a punto de volver a divorciarse. Era dentista, golfo y calvo. Todavía le echo de menos, no sabes cuánto.

7. María Aurora (la Nena), se casó con Juan Antonio (el Bigo), tuvo cinco perros, tres abortos, cuatro hijos, un divorcio y una moto. Perdió su piso, pero luego lo recuperó. Vive en Barcelona, la pobre. Trabaja de informática, y los jefes le hacen mobbing. Un día de estos encontrará un amante. Eso espero.

8. Enrique se arrimó a Deme sin permiso, tuvo un hijo friky, se separó, se casó con Marisa, se divorció, publicó siete libros, se casó con Bea (la hermosa Bea, cuentacuentos), vendió su casa de Madrid, y se fueron a vivir a orillas del río Ambroz, al norte de Extremadura. A los seis años sus hermanos le llamaban don Enrique, y él opina que su familia es un circo no siempre divertido.

9. Jaime tuvo dos hijos, luego se casó, y tuvo dos hijos más (siempre con Rosa). Vive en Santander. Es arquitecto y colecciona apartamentos. Calvo como una bola de billar. Si aún no se ha divorciado, ya ¿para qué? Se ha llevado a Salud a vivir con él, pero en Santander se aburre, creo.

10. Peancha se casó con Basilio, tuvo dos hijos, y vive en Tenerife. Le faltan dos años para cumplir 50. Trabaja de astrofísica y pesa 40 kilos. Nos echa de menos a todos, pero si estuviera aquí terminaría por echarnos de más. Mi madre todavía le hace llorar cuando la regaña por teléfono.

Saldo actual: 10 autistas, 15 bodas, 4 ayuntos, 7 divorcios, 25 nietos, 2 bisnietas y 2 muertos.

9 comentarios:

Elidas dijo...

Me ha encantado el resumen

PD: Tuvo un hijo friky? XD a q no te paso más pelis piratas...

Berna dijo...

Je, a mí también me salió un hijo friky que me pasa pelis ("para que no te embrutezcas ahí en el pueblo", dijo). Pero no me veo capaz de hacer un repaso a la familia como el que haces tú. Me deprimiría, seguramente. Y ellos me matarían :-)

Besos contentos de leerte.

La Maga dijo...

Genial tu familia, me ha encantado.

Aurora Paez dijo...

Versión 7 (reducida):

Tito: Okupa al que han desalojado a la fuerza. "Airtito" está en venta.

Javier: Duda entre la Elena o la María y empieza darse cuenta que es mayor.

Coke: Tenía que haber sido cura y cantor de madrigales, su castillo también está en venta. Mima a nuestra madre.

Nacho: Ayer sociólogo, hoy posadero, mañana fontanero. Me quiere muuuuuucho y yo a él también.

Jorge: Es fácil de conformar, quiere en exceso a la familia y se ocupa poco de él. ¡Me tiene preocupada este chico!

Zalo: Vivió intensamente y murió cuando él quiso. Yo también le echo mucho de menos.

Nena: Regala casa con hijos dentro y busca chico cariñoso que NO sea ingeniero de caminos, si es posible, rico.

Quique: Protestón compulsivo. Le quiero un montón y él no lo sabe. Escribe como los dioses y eso sí lo sabe.

Jaime: Es mi niño, el pequeño y más bonito. Nunca tiene suficiente. Mima a nuestro padre.

Peancha: Mi única hermana y eterna incógnita…

Enrique Páez dijo...

Gracias por vuestros comentarios.
Y por tu aportación a la historia de la familia, Nena.

Julio Romero dijo...

Buena miga Aurora, mi amor platónico y que por indecisión numca llegué a sincerar mis sentimientos, aunque ella como mujer era bien conocedora de mis latidos acelerados y mi piel que se estremecía cuando la miraba. Objeto de mis poemas de desamor, de la nostalgia que pudo ser y no fué. Cambió mi vida trás gran dolor, se convirtió en un recuerdo velado como la nubla que enturbia un paisaje. Ella decidió casarse y crear una familia. Cuántos años tuve añoranza de su risa explosiva, de su risa pícara, vencedora del dominio de ser querida y quizas no corresponder.
Cuántos años, qué adolescencia, cuál pavo fuí por mi timidez, pero el tipo inexorable pasa y unos alcanzan su destino ser feliz von quien de encuentra en el futuro o injústamente apagada su sonrisa en la madurez ,harta de que no fuese dibujada como merecía ,bendecida por el amor de juventud que no se dignó a darle una oportumidad. Ahora tiene 4 hijos y un fracaso en el amor pensando wue sería hasta que la muerte les separase, pero un ingeniero de caminos nunca podrá comparar un proyecto con el frío hormigón al proyecto fe la calidez wue dibuja el corazón. Lo siemto Aurora, no uses la moto para huir de tu destino, todavía tienes derecho a la felicidad , al amor, con las taquicardias que dan la adolescencia, las confidencias de juventud y los paseos por el Parque de Berlín.
Amo el revuerdo con el sentimiento platónico de querer y sufrir pero con la belleza de lo que pudo y mo fué.
Deseo que seas feliz. Un recuerdo del pasado , Julio Romero.

Julio Romero dijo...

Lo fe Gonzalo, tremendo ,una lucha de supervivencia día a día para acabar como aél le gustó. La transgresión era su vivir día a día, bien joven luvhando porque su corazón marcase un ritmo que su mente \o quiso nunca que fuera rutinario. Su barba rala y sus entradas marcadas en su cabeza, qué gran mente. Nos dejó pero los recuerdos perdurarán..

Julio Romero dijo...

Tu humor imprevisible cuando hacíamos veladas en la casa de Pintor Ribera, ya prometías como buen escritor,

Aurora Páez dijo...

Querido Julio.
No encuentro palabras para describir el retorno al pasado que has provocado. Bonitas palabras, tiernos sentimientos y un toque amargo en el corazón.
Quizás, este blog de Enrique no sea el medio idóneo para que nos comuniquemos, aunque a él, le encantaría. Estoy segura que tendría sobrado material para iniciar un relato, habida cuenta que él también participó en esos encuentros de juventud, tal y como apuntas.

Madrid lo siento ya lejano, pero no puedo evitar un cierto cosquilleo cada vez que me acerco por esos lares. Divina infancia, confusa adolescencia e intensa y luchadora juventud. Demasiados recuerdos se me acumulan en la espalda que aún no se gestionar, pero estoy en ello.

Si quieres ponerte en contacto conmigo, envíame un mail a la dirección de correo electrónico que encontraras en mi perfil, cliqueando sobre mi nombre en la cabecera. Estaré encantada de saber de ti y sí, la moto la necesito para respirar aires de libertad. Es parte de mi.

Cuando el pasado vuelve, algo tiene que decir y a mi entender, creo que es mejor escucharlo. Es posible que eso ayude a despejar incógnitas.

Un abrazo, Julio. Ya sabes donde encontrarme, aunque sea en este hilo de conversación.
Aurora